- Las ferias de primavera de Els Magazinos se completarán en mayo con Terra Moscatell
Un comisario de arte contemporáneo, un ingeniero agrónomo y una catedrática de francés. Sus nombres son Vicent Todolí, Héctor Carrió y Roser Cabrera y aquello que les une, su pasión por el aceite. Porque el aceite, como ellos dicen, es territorio, es tradición milenaria, identidad y delicadeza. Los tres han estado en la feria Diània, Terra d’Oli de Els Magazinos para hablar de sus proyectos y del aceite, un buen aliado del placer y un enemigo del tiempo. Porque hay que consumirlo de año en año y, a diferencia del vino, no conviene dejarlo envejecer, advertía Francisco Albert. Él fue el encargado de dirigir la cata que acompañó el magnífico almuerzo que prepararon Diana Cervera y el equipo del restaurante A la fresca, salpicando de toques de modernidad platos que beben de la cocina tradicional.
Porque maridar aceitunas con naranja y vermut o elaborar un bonito en semisalazón con turrón de almendra suena muy bien y sabe mejor. Por no hablar del esgarraet con verduras de Cuina de Territori -el programa con el que Els Magazinos y Cerveza Turia promueven los productos y la cocina de proximidad, ligada a las raíces-, la coca de aceite y sal con sobrasada y miel o el bizcocho de limón con chocolate, aceite y sal que se sirvieron. Oli de Bèrnia, Tossut, Masía La Mota, Castell de la Costurera, Señoríos de Relleu y Oleum Auri pusieron los aceites y los comensales -por cierto, lleno hasta la bandera-, las ganas.

Llegó a la agricultura huyendo de ella, como aquel que dice, pero con ella Vicent Todolí se ha reencontrado con los suyos y con aquel paisaje de la infancia que, en la Vall de Gallinera con los olivos y en Palmera con los cítricos, trata de recuperar. El Totoli, el aceite que elabora este historiador del arte que fue director de la Tate Modern de Londres, es un aceite equilibrado, no demasiado intenso. El productor cuida el embotellado y el etiquetado, importantes para un producto que es expresión de la tierra.
Su aventura con el aceite -“el único zumo que se conserva a sí mismo”, como le gusta decir- empezó en los años 90, cuando compró un viejo corral y unas tierras a los pies de La Foradà. Sintió que ese lugar mágico, elegido por los frailes franciscanos para construir un convento, era el idóneo. Desde allí se divisa la alineación solar de la peña más emblemática del valle, un milagro que sucede dos veces al año, en primavera y en otoño. El milagro del aceite se repite también cada año si, como ocurrió no hace tanto, no hay un incendio de por medio.
Todolí habla de los beneficios de la agricultura. La tierra trabajada actúa como freno ante el fuego y permite recuperar la belleza perdida del paisaje, abandonado unas veces, arrasado otras y que en muchas ocasiones acaba alimentando el urbanismo desaforado. Poner las tierras en cultivo es además una manera de luchar contra la despoblación.


De otra pérdida, la de las palabras, habló Roser Cabrera, filóloga e investigadora incansable, que semanas atrás presentaba un exquisito trabajo sobre el aceite y el olivo. En cuarenta años, han cambiado los sistemas de siembra, trabajo y recolección y también el vocabulario, con la pérdida de un 70% de las palabras que formaban parte del lenguaje del aceite. Han aparecido otras nuevas, pero en pocos años objetos como el ‘mauranet’ caerán en el olvido.
Cabrera sostiene que el aceite se ha convertido en un elemento socializador, como el vino. También remite a los asistentes al vino Héctor Carrió, que echa mano del refranero popular para afirmar que ‘l’oli i el vi, remei diví’. Porque Tossut Agroecologia Sostenible, además de aceite, elabora vino. Carrió fue a la feria de Els Magazinos a hablar de aceites y allí presentó el Verí, el aceite de la variedad alfafarenca con el que acaba de ganar el permio al mejor monovarietal en el Concurso de aceite virgen extra de las comarcas meridionales valencianas, celebrado en Alfafara.

Tossut Agroecologia Sostenible tiene los olivos con los que produce este aceite a cerca de 400 metros de altura en la partida Els Pouets de Pedreguer. La alfafarenca es una variedad de aceituna muy escasa, comenta Héctor Carrió, y que requiere gradiente térmico. Es decir, que haya diferencia de temperatura entre el día y la noche. Algo que difícilmente ocurre con los olivos plantados más cerca del mar. El proyecto de Carrió, que en 2022 consiguió el primer premio al mejor AOVE Ecológico de la Comunidad Valenciana con el Tossut y el segundo con el Verí, es reflejo del amor a la tierra. La suya es una apuesta por el producto de calidad y la excelencia en un entorno difícil, la montaña, y por mantener y poner en valor el patrimonio herencia de los antepasados.



A lo largo de la historia, el olivo ha sido símbolo de triunfo, de deseo de felicidad eterna y de paz. Se le ha dado carácter protector y ha tenido presencia destacada en la mitología y en el arte. De todo ello habló Javier Calvo, que hizo un recorrido por el olivo en la historia del arte para dar paso a un ameno almuerzo que estuvo conducido por Marina Vega.
La próxima cita con las ferias de Els Magazinos, el 23 de mayo con Terra Moscatell.







