Las otitis del verano: las otitis externas

Dr. JOSÉ MARÍA PARICIO TALAYERO (*)

En esta época es frecuente ver en los servicios de urgencia niños y adolescentes e incluso adultos, con dolor agudo en uno o ambos oídos. La inflamación del oído es lo que en medicina se llama otitis.
A diferencia de los dolores de oído del invierno que casi siempre suelen ser debidos a una infección de la parte “escondida” del oído, la que está por detrás de la membrana del tímpano, y que suele coincidir con un catarro respiratorio, cursar con fiebre y muchas veces precisar antibióticos para su tratamiento, las inflamaciones del oído en verano son debidas a irritación de la parte más externa del oído, la que se ve: el conducto que parte de la oreja o pabellón auricular y llega hasta el tímpano.
Este conducto, si es excesivamente lavado por aguas cloradas de piscina o muy limpiado con bastoncillos, se irrita, se inflama, pierde su función protectora y es atacado por microbios (pseudomonas, estafilococos). Como es un conducto estrecho, al inflamarse se estrecha mucho y duele mucho, pero al ser una porción muy pequeña del cuerpo, es raro que produzca fiebre.
Los síntomas que da son dolor, mucho dolor en la oreja, que aumenta al tocar o mover  la oreja, incluso al masticar alimentos. Puede haber picor asociado y a veces se puede encontrar un bulto en el cuello cerca de la oreja: es un ganglio que fabrica glóbulos blancos para defenderse de la inflamación cercana. Y, como he dicho no suele haber fiebre.
Para tratar este tipo de otitis, llamado otitis externa lo mejor es poner en el oído enfermo, varias veces al día, unas gotas de medicamentos que contengan antibióticos y antiinflamatorios, tomar medicamentos para el dolor como el paracetamol o el ibuprofeno y dejar de tomar el baño en las piscinas y en el mar y evitar que entre agua en el oído durante la ducha. Si no hay complicaciones no es preciso tomar antibióticos y, desde luego, que no es el tratamiento de entrada de elección.
En algunos servicios de urgencias les pueden proponer mejorar la puesta de gotas en el oído por medio de la introducción de un bastoncito de espuma comprimida en el oído; posteriormente lo que hay que hacer en casa es tener siempre mojado esa espuma, que se dilata y ocupa todo el conducto con las gotas que les hayan recetado y a los 3-4 días, cuando ya no duele nada, con unas pinzas normales de depilar pueden sacar el canutillo de espuma.
Aunque siempre es mejor prevenir que curar, en este caso lo tenemos mal, pues no están nada indicados los tapones protectores y desde luego es muy difícil limitar el periodo de baño; pueden sugerirles que no se sumerjan para que el conducto auditivo esté poco tiempo en contacto con aguas que les irriten. Puede ser bueno que nada más salir de la piscina se duchen con agua limpia y se echen un chorro breve del agua de ducha en las orejas para que limpie el exceso de cloro. En niños con episodios repetidos es muy eficaz para prevenir, instilar nada más salir del baño unas gotitas de alcohol diluido o ácido acético de dispensación en farmacias.

(*) Jefe de servicio de Pediatría Hospital de Denia.

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