Errores en la dieta

INÉS ROIG (*)


Valorar mal el problema de peso. Un problema típico es querer adelgazar cuando en realidad el peso es más que correcto, pero hay un problema estético de grasa localizada o, simplemente, no se ve bien.
En estas circunstancias es normal que perder peso sea complicado y además, la perdida de peso no soluciona el problema, pues en general cuando se pierde peso se pierde en todo el cuerpo. Hay que optar por tratamientos locales. También es importante tener un buen tono muscular
Empezar en un momento no adecuado. Un ritmo de trabajo intenso, una época de estado de ánimo bajo o una situación personal delicada son circunstancias que harán que perder peso sea complicado. Perder peso requiere una cierta normalidad.
Tener objetivos poco realistas. Es humano querer tener un peso perfecto y un cuerpo ideal, pero no siempre es posible. Primero porque hay una genética que llevamos incorporada que determina en gran parte la distribución y la cantidad de grasa del cuerpo. Pero además incluso con un peso y una cantidad de grasa correcta hay una constitución ósea que no siempre es perfecta por más ejercicio y dieta que se le aplique.
Además, no hay que olvidar que la edad también influye. Con el tiempo se va perdiendo masa muscular y eso externamente se nota. Con el paso del tiempo también se necesita menos energía por lo que las probabilidades de ganar peso y grasa aumentan. En este punto, el ejercicio puede ser un gran aliado que no hay que olvidar.
Antes de ponerse objetivos hay que hacer un repaso a como es nuestra familia más directa, nuestra edad y actividad física y mirarnos al espejo con realismo. Un peso adecuado es aquel que además de ser sano permite llevar una vida normal
Seguir dietas demasiado estrictas. No se trata de tomar un número concreto de calorías sino de adelgazar paulatinamente. En la mayoría de casos, disminuyendo entre un 20%-40% la energía de la dieta habitual se consigue adelgazar. No hace falta castigarse con pautas demasiado estrictas porque además de cansado es ineficaz.
Dieta no personalizada. De nada servirá la mejor de las dietas si no es compatible con las circunstancias personales de quién quiere adelgazar, que no respete los gustos gastronómicos. Una dieta tiene que provocar una pérdida de peso, no una pérdida de apetito.
Errores en las dosis. Hay tendencia a pensar que los alimentos más ligeros no tienen que dosificarse. De la misma manera que es frecuente que los alimentos light se ingieran en dosis excesivas
Errores en la condimentación. El aceite aporta energía y no poca. Lo cual no quiere decir que el aceite deba eliminarse, sería otro error lamentable ya que es recomendable para la salud y no existe dieta sana sin un aporte adecuado de grasa. Simplemente hay que dosificarla.
Un exceso de extras. Es sano y práctico que incluso haciendo dieta se permita algún que otro extra, pero esto no debe ser la tónica general. No se puede adelgazar si los extras comienzan el jueves por la noche y acaban el domingo.
Un déficit de ejercicio. Es difícil perder peso cuando se está todo el día delante del ordenador y el coche o la moto nos impide andar más de 20 minutos diarios. Cualquier dieta será más efectiva si aumentamos paralelamente la actividad física. El ejercicio no es suficiente para adelgazar, pero ayuda a que la dieta tenga mayor efecto, a controlar el apetito y sobre todo a disminuir la ansiedad.
Tener demasiada prisa. La rapidez produce beneficios inmediatos y efectos colaterales poco después. La perdida de 0,5Kg. A 1 Kg. cada semana es suficiente y en general no dará problemas. Además un adelgazamiento lento permite una vida dietética menos sacrificada y no aumenta la ansiedad.

(*) Farmacéutica

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