El Benissa deberá disputar a puerta cerrada su próximo encuentro como local, previsto para el 10 de mayo frente al colista del grupo, el Iraklis. Así lo ha dictaminado el Comité de Disciplina de la Federación Valenciana de Fútbol tras los incidentes registrados el pasado sábado en el partido contra el Salesianos.
El árbitro del encuentro decretó la suspensión en el minuto 80 después de que un individuo accediera al terreno de juego mostrando una actitud amenazante hacia un jugador rival, aunque sin llegar a cruzar la línea de banda. Ante esta situación, el colegiado ordenó el desalojo del Campo de La Costa para poder reanudar el partido, que finalmente se completó sin público.
Como consecuencia de estos hechos, el Benissa ha sido sancionado con la celebración de un partido a puerta cerrada por incidentes graves protagonizados por el público, en aplicación del artículo 103 del Código Disciplinario. Durante ese encuentro, solo podrán acceder al terreno de juego un máximo de 25 personas por equipo, incluidos jugadores y cuerpo técnico. El resto de personas autorizadas deberán contar con licencia federativa en vigor o carné de directivo. Además, el club ha sido sancionado con una multa económica de 150 euros. Por otro lado, un técnico del Benissa ha sido suspendido durante cuatro partidos por “agredir a otro sin causar lesión”, según recoge la resolución emitida por la federación.







