En mis incursiones por los libros donde se encuentran los datos de nuestra historia ante ciertos datos allí escritos con mano firma y tinta gastada por el tiempo, me hago ciertas preguntas. Al ver que en la calle San Buenaventura hubo al mismo tiempo tres barberías, mi amigo Guillermo Moragues Barrera me dijo que había habido hasta cuatro, lo que hizo que me preguntara: ¿cómo es posible que no se hicieran la competencia y no se quitaran clientes unos a otros?, pero también me entero que eso es una costumbre gremial cuando los de la misma profesión trabajaban juntos unos de otros. Tras estas reflexiones me puse a indagar si había más actividades que se realizasen en la misma zona de Jávea y esto es lo que voy a ir exponiendo en este y próximos artículos.
Cuando nacía una persona iba generalmente el padre y alguna vez otro familiar a dar parte al juzgado del nacimiento de esa persona o personas porque a veces venían dos…; cuando fallecía una persona iba también un familiar, un vecino u otra persona a dar parte del hecho. En estas actuaciones al que se personaba le tomaban nota de su domicilio y profesión las más de las veces y este es el dato que me ha servido de base para elaborar estos trabajos. Cuando se casaban aparecían también profesiones y domicilios.
En este proceso no he tomado nota de unas actividades que por ser tan generales en la villa no las he considerado, como las de jornalero, labrador, marinero… pero si otras muchas que iremos agrupando por actividades en esta exposición de cómo era la vida laboral en aquella Jávea del último tercio del siglo XIX.
Hay una reflexión que me cuestiono al mismo tiempo: Salvo en el caso de los nacimientos en que en algún momento se presenta para dar parte del hecho la comadrona o partera, puedo decir que no hay ninguna mujer que vaya a dar parte de estos hechos. La pregunta la dejo en el aire porque nos habla del papel de la mujer y aun hoy, en estos trámites. ¿No se atrevía? ¿No la dejaban? ¿No quería ella? ¿No se consideraba adecuada? ¿Tenía miedo a ‘meter la pata’? ¿Se consideraba una intromisión? ¿Desconocía que hacer en ese trámite?
Independientemente de esto, pasaremos a ir enumerando esas actividades que eran necesarias en la vida de un medio rural en aquel tiempo. Aquí se podrá ver cuánto ha cambiado la sociedad javiense y cuanto la forma de vida, porque en el estudio de estas actividades se ve la estructura social imperante en un momento.
Hay una denominación que me trae un poco de cabeza por su interferencia con otra: la de propietario y la de hacendado. Al definirse ante el secretario del juzgado o del juez, se indica que la profesión del que va a dar la notificación es la de propietario y en algún caso hacendado. ¿Admitiríamos hoy esas definiciones? Imaginémonos que uno se acerca y dice al ser preguntado por su actividad profesional: soy rico. ¿Es esto una profesión? Pues bien en Jávea existían en ese momento muchos propietarios y sólo dos hacendados, según el nombre que ellos mismos dieron de su profesión. Pero a estos dos mismos hacendados los vemos también figurar como propietarios. ¿Qué hermosa profesión, me dijo una persona, la de propietario? ¿Y la de hacendado? Le contesté. ¿Qué diferencia existe entre una denominación y otra? Las dos son dos muy cercanas y posiblemente la diferencia estribe en la posesión de tierras o propiedades de otro tipo. Creo que ni ellos mismos tenían clara la diferencia de ahí que solo en dos ocasiones utilizasen la denominación de hacendados y las más de las veces la de propietarios porque era algo más ‘reconocido’ en la sociedad de entonces.