Nada que reprochar a la actitud del Benitatxell sobre el terreno de juego, donde el equipo ha peleado cada balón y ha trabajado hasta la extenuación por una victoria más que merecida ante el Benissa (1-2). Quizás alguno haya llegado a pensar en la víspera del duelo que tal vez el Benitatxell, mermado por algunas notables ausencias y en mitad de la tabla sin opciones de ascenso, iba a bajar los brazos para regalar los tres puntos a su rival y ayudar a los benisseros a mantenerse en la cabeza.
Eso es mucho subestimar a un club, a un equipo y a un entrenador como es José Luis Bisquert. En este caso la duda no ofende, retrata. Que le pudiera pasar a algún aficionado se puede entender, pero que le pase a un técnico ya parece más preocupante. Se lo tendría que hacer mirar.
A estas alturas parece mentira que algunos aún no sepan que José Luis Bisquert en un entrenador con mayúsculas que no conoce otra opción que ganar jugando a fútbol. De los que afrontan cada partido como si fuera una final y de los que confían en su equipo esté quien esté sobre el terreno de juego. De los que no lloran por los que no están.
Con este triunfo el Benitatxell no ha ayudado al Salesianos -que es el principal rival del Benissa en la lucha por el título-, lo que ha hecho es un gran favor a este fútbol más modesto, que siempre viene bien.







