El uso de calzado adecuado como base del tratamiento del neuroma de Morton
El uso de calzado adecuado es fundamental en el tratamiento del neuroma de Morton, una afección del pie que provoca dolor punzante o ardor en la parte anterior del pie, especialmente entre el tercer y cuarto dedo. Este problema puede ir acompañado de hormigueo o entumecimiento.
Eva Pérez, especialista en podología del Hospital HLA San Carlos, comenta que el neuroma de Morton es un engrosamiento del tejido que rodea uno de los nervios plantares, provocado por irritación o compresión repetida. “Esta presión constante acaba influyendo en el nervio, que reacciona inflamándose y aumentando de tamaño, lo que intensifica los síntomas”.
Entre las causas más habituales se encuentra el uso de calzado inadecuado. En este sentido, el uso de calzado adecuado resulta clave, especialmente evitando zapatos estrechos o de tacón alto que comprimen los dedos del pie. También pueden influir factores anatómicos como los pies planos, el arco plantar elevado o deformidades como los juanetes.
En las fases iniciales, el dolor puede ser ocasional y estar relacionado con el uso de calzado adecuado o inadecuado, así como con la práctica de actividad física. Con el tiempo, la molestia puede volverse constante e intensa, dificultando caminar o permanecer de pie durante períodos prolongados.
El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en la exploración física. En este proceso se valora también la influencia del tipo de calzado utilizado, ya que el uso de calzado adecuado puede ayudar tanto en la detección como en la evolución de la patología. La ecografía o la resonancia magnética pueden confirmar el diagnóstico.
Eva Pérez apunta que el tratamiento incluye medidas conservadoras como el cambio de calzado, priorizando zapatos amplios, cómodos y con buena amortiguación. El uso de calzado adecuado es una de las principales recomendaciones, junto con plantillas ortopédicas que ayudan a redistribuir la presión en el pie.
La podóloga añade que existen otras opciones como infiltraciones con corticoides y, en casos más avanzados, la cirugía, reservada siempre como último recurso.







