El legado del agua en Xaló

Acueductos, fuentes, lavaderos, molinos hidráulicos y presas constituyen un rico patrimonio y, a la vez, son una muestra del ingenio del hombre para aprovechar y gestionar el agua de forma eficiente. El el pasado sábado, 22 de marzo, se conmemoraba el Día del Agua con una ruta en Xaló guiada por el cronista de la villa, Jaume Noguera, y promovida por la Plataforma Salvem La Vall. Un recorrido por el pueblo a fin de conocer de primera mano el legado del agua y como las diferentes infraestructuras influyeron en el quehacer diario de la población.

El lugar de encuentro fue el azud de la Xopada que ya estaba operativo en el año 1847. EL agua embalsada en este azud era llevada a través de una acequia -hoy ya desaparecida- hasta la balsa del molino del Giner. Esta conducción se decía acequia madre o mayor y ha dado nombre en el plan de la Acequia. El molino lleva ese nombre porque era propiedad de Gabriel Giner Montaner, alcalde de Xaló a comienzos del siglo XX. Había tres molinos hidráulicos más, el de Tarafa, el molino Nuevo y el de Llíber. Los cuatro aprovechaban las aguas del río Xaló para mover sus molas, puesto que la situación del pueblo al fondo de un valle rodeado de montañas no permite que el viento soplo con la fuerza requerida para la instalación de molinos eólicos. El Molino de Giner, según dijo Noguera, recibió otras denominaciones como Molino del Lugar y Molino del Pueblo. A estas alturas, es un edificio de propiedad municipal que se ha restaurado como Casa de Cultura.

La conocida Balsa de los Arcos -por su estructura- en realidad se llama de los Xopena, el mote de la familia de Francesc Llopis Alvarado. No se sabe a ciencia cierta si fue construida por el padre o el hijo, puesto que los dos eran obreros muy calificados. Francesc hijo empezó a trabajar con su padre cuando todavía era un adolescente. Ya de adulto, sería alcalde de Xaló durando al menos dos mandatos y fue el encargado que se aplicaron correctamente las alineaciones de las calles fijadas al plano de 1847. Era un hombre rico y, incluso adquirió una finca a Sidi Balido Abbès, en Argelia.

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Una altra fita important és el Pou de les Figueretes, un dels cinc pous de font que proveïa d’aigua als veïns de Xaló abans que l’ajuntament instal·lara la xarxa d’aigua potable. Els altres pous comunals eren el de l’Assegador, el de la Basseta, el del camí de Passula i el del Sequier. Tret d’aquest, que està soterrat, tots els altres pous han estat restaurats. En la documentació històrica, les referències al Pou de les Figueretes són constants perquè, de fet, se n’han conservat dels segles XVII, XVIII i XIX. “En el Llibre dels Jurats de Xaló, n’hi ha una de ben curiosa”, comenta Noguera. “L’any 1632”, continua, “Martí Server i Joan-Miquel Serra, dos veïns de Xaló, es van encarregar de netejar el pou i, per aquesta faena, els jurats els van pagar la quantitat de quatre diners”. I un altra. El 21 de febrer de 1847, l’Ajuntament de Xaló va acordar donar-li més amplitud al Pou de les Figueretes a causa de l’imminent perill en què estaven les dones quan treien l’aigua”.

Este legado hidráulico demuestra como los habitantes de la Marina Alta -en este caso de Xaló- han sabido adaptarse a un medio con recursos hídricos limitados. Muchas de estas infraestructuras están en desuso pero todavía forman parte del paisaje y la historia de la comarca.

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