Un acto en el cementerio de Dénia recuerda a los más de 9.000 españoles deportados en los campos nazis
El 5 de mayo de 1945 se ponía fin a un tiempo terror, de sufrimiento, de crueldad y de violencia. También un 5 de mayo, de 2026, se conmemoraba enl cementerio de Dénia la liberación del campo de concentración de Mauthausen-Gusen (Austria). El acto reunía un buen número de estudiantes de un instituto de la ciudad para recordar una fecha tan señalada. Los asesinatos indiscriminados, las torturas, los trabajos forzosos y el hambre macaron el día a día de los campos de exterminio nazis, donde fueron deportados 18 ciudadanos de la Marina Alta. Su delito no era otro que comulgar con unas ideas, las de la República, y luchar contra el fascismo. En su memoria, y en particular la de los cuatro dianenses prisioneros en el campo austríaco, se leía un manifiesto que invitaba a no mirar hacia otro lado ante los discursos del odio, cada vez más extendidos. Porque la sombra tenebrosa del pasado, leía uno de los estudiantes del IES Sorts de la Mar, planea sobre el presente.

Asensio Vives Rosselló, Jaime Crespo Vengut, José Ramis Grimalt y Vicente Pérez Bolufer fueran los cuatro vecinos de Dénia víctimas del nazismo en Mauthausen-Gusen. Solo uno de ellos pudo salir con vida del campo de exterminio. Se vería obligado a rehacer su vida en Francia. Por sus ideas, no podía volver su tierra.



La mayoría de los españoles deportados fueron a parar a ese campo de concentración. Se calcula que fueran más de 7.000, personas con ideas republicanas o que lucharon contra el fascismo durante la segunda Guerra Mundial. De ellos, más de 4.700 murieron o fueron asesinados.
De todos esos hechos se habló el martes en el cementerio. Josep Ahuir, familiar de uno de los deportados de Dénia asesinado en uno de los mayores campos de exterminio del III Reich, remarcaba la importancia de que los jóvenes conozcan la historia, con el fin de que hechos tan terribles no se vuelven a repetir. También intervino el cantante Jaume Ginestar, miembro de la Asociación por la Memoria Histórica de Pego, que interpretó dos temas: L’Estaca y Renàixer, canción esta última compuesta por él mismo y dedicada a un antepasado suyo de Benimeli que también fue víctima del nazismo.
Flores y memoria
Probablemente, muchos de los asistentes no habían oído hablar nunca de los otros campos de concentración que se nombraron durante la lectura del manifiesto. Tampoco del Amical de Mauthausen, la asociación que promueve actos de homenaje como el de este día para que la memoria histórica no se quede dormida.
La Amical de Mauthausen agrupa a los ex deportados republicanos de los campos de concentración nazis, así como a los familiares y amigos, tanto de los supervivientes como de los deportados asesinados en los campos. Fue fundada en 1962 pero se vio obligada a trabajar en la clandestinidad. No fue legalizada hasta el año 1978, al final de la dictadura franquista.



El acto del cementerio sirvió para honrar a todos los defensores de las libertades y la democracia que murieron en la segunda Guerra Mundial. También a los tripulantes de un mercante francés fondeado durante la Guerra Civil en el puerto de Dénia, el Brisbane. En el mes de junio de 1938 cayeron sobre él las bombeas fascistas -según las últimas teorías, lanzadas por los alemanes y no por la aviación italiana, como la familia de uno de los tripulantes enterrados en el cementerio indica en su lápida-. Lo bombardearon no una sino varias veces, hasta que se hundió. Durante el ataque, murieron cinco personas inocentes y ajenas a la guerra.
En la placa que recuerda a las víctimas del nazismo y sobre la lápida del marinero francés del Brisbane se depositaron unas flores. La placa está situada justo junto a la que se colocó hace también unos años -sobre la pared donde fueron fusiladas 49 personas acabada ya la guerra civil- para no olvidar a las víctimas de la represión franquista. Flores contra el odio y por la memoria.








