Elaborado por el divulgador Robert Miralles a partir de los archivos parroquiales, ha sido editado por la Concejalía de Cultura
La conmemoración del Día del Libro en Ondara ha servido de marco para la presentación del «Catàleg general dels noms i cognoms» del municipio, que ha sido elaborado por el cronista Robert Miralles a partir de los archivos parroquiales y editado por el Ayuntamiento.
La concejala de Cultura, Rosa Ana Marí, ha justificado la iniciativa en aras de la, según ella, «clara vocación de servicio al pueblo» demostrada por el autor, «para llevarnos a un viaje a través del tiempo que, con cada nombre y apellido que aparece en sus páginas, habla de las personas que han construido Ondara tal y como la conocemos, con un trabajo de investigación minucioso y profundo que supone un puente entre el pasado y el presente y es una herramienta valiosísima para las futuras generaciones».

Esta consideración y la invitación general a disfrutar de una obra que permite la búsqueda de apellidos y redescubrir historias familiares a través del volumen han sido compartidas por el alcalde, José Ramiro, para quien «celebramos la palabra escrita, pero sobre todo la memoria y la identidad del pueblo, con un libro que permite mirar hacia atrás con añoranza y con cariño, pero también entender el presente». En ese sentido, se ha dirigido a la numerosa concurrencia que ha llenado el recinto del Prado para pedirle que «el crecimiento no nos haga perder el alma del pueblo y que Ondara continúe siendo un pueblo único, y no una ciudad cualquiera».

Asimismo, ha aprovechado para agradecer a Miralles sus esfuerzos por preservar y poner en valor un patrimonio inmaterial como es nuestra historia colectiva. «Desde el Ayuntamiento creemos que una de las funciones fundamentales de la administración pública más cercana es escuchar a los ciudadanos del pueblo y convertir las ideas creativas en proyectos reales que lleguen a la ciudadanía y, en ese punto, optamos por canalizar hacia la Concejalía de Cultura la propuesta formulada por Robert en el vigésimo aniversario de la Casa de Cultura para editar este libro», ha manifestado el alcalde, para informar de que la publicación sería repartida de forma gratuita tanto al final del acto como mañana domingo en la Feria del Libro, donde el autor haría acto de presencia para firmar tanto esta como el resto de publicaciones que ha elaborado a lo largo de su trayectoria.
Por su parte, este último ha reconocido a los integrantes del actual equipo de gobierno de Ondara la sensibilidad para mostrarse receptivos a la hora de hacer posible un proyecto concebido con la finalidad última de tratar de preservar la memoria de todos aquellos que poblaron el municipio en el pasado. Reconocimiento que ha hecho extensible a la técnica de Cultura, Ximi Vives, por la labor llevada a cabo durante años al frente del departamento.
La represa d’una tasca cinquanta anys després
El cronista, que se ha dirigido al público para preguntar quién sabía que el origen de la celebración del Día del Libro se debía al editor valenciano Vicent Clavel Andrés, ha confesado su pasión desde joven por el archivo parroquial, que hace más de cincuenta años le llevó a comenzar a elaborar, mediante fichas manuscritas, los datos de los que iba extrayendo información. El hecho de que esos documentos se vieran dañados a causa de las inundaciones de 1985 le motivó a retomar el trabajo hace tres años con la colaboración de la parroquia. Según ha señalado, ya con la ayuda de la informática ha podido plasmar las consultas de cerca de 17.000 actas de bautismo, 4.000 de matrimonios, y un elevado número de confirmaciones, comuniones y defunciones registradas en los Quinque Libri desde 1623 hasta 1900.
Todas esas fechas y algunas aleatorias le han llevado a dividir el volumen del año 1.000 hasta 1.300 para tratar de abordar la forma de vida de aquellas diez generaciones que tuvieron la musulmana Undara como espacio vital y que no conservan ningún vínculo con quienes habitan el término municipal en la actualidad, los cuales asistieron a la llegada de Jaume I a la villa el 6 de junio de 1242; de 1300 a 1600 con especial incidencia del permiso solicitado por Berenguer Cirera y su esposa Margalida para bautizar a su hijo en la ermita de Santa María del Castillo de Ondara y de la destrucción de la villa a raíz de la Guerra de los Dos Pedros, que conllevó la llegada desde Murla de una sesentena de familias musulmanas y una veintena de cristianas, entre las que se encuentra el Gavilà como el apellido más antiguo del municipio; y de 1600 hasta 1900 donde, a través de las sucesivas épocas, van recayendo el resto de apellidos que componen la antroponimia ondarense que llega hasta la actualidad, en paralelo a la habilitación de infraestructuras agrarias que propician el cultivo del maíz, la hoja de morera para la seda en bruto, las vides y los naranjos sucesivamente.
No obstante, ha destacado la tendencia registrada en los últimos años a hacer desaparecer los nombres tradicionales en beneficio de otros importados de todo el mundo, debido a que, según él, la proliferación de estos «parece que hace que los nombres de toda la vida sean algo exótico, cuando antes era al revés».
En ese punto, se ha permitido concluir con un llamamiento «a aceptar esa situación y no aplicar la prioridad nacional que reclaman algunos, y con ello recordar que casi todos hemos tenido un abuelo o familiar que ha ido a Nueva York, a Suiza, a Argel, a Argentina o a Alemania, y que si los hubieran tratado como esta gente quiere que lo hagamos habría sido horroroso para ellos».






