El cuaderno de actividades de la fallera zombi nos propone ejercitar la mente, repasar la lengua y aprender de historia y cultura valenciana de manera divertida

El Cuaderno de Actividades de la Fallera Calavera (Andana Editorial), que ha sido presentado en la Biblioteca Juan Chabás de Dénia, contiene 60 pasatiempos, como por ejemplo sopas de letras, crucigramas y laberintos, además de propuestas divertidas para saber cómo esquivar madrileños para poder llegar a la playa del Postiguet, calcular en qué podría gastarse el bandolero Josep de la Tona el botín obtenido con el robo de Benimassot o descubrir los curiosos motes que tienen los pueblos.
La idea original del cuaderno es del dianense Enric Aguilar, que comparte la autoría con Adrián Gisbert. De las ilustraciones se ha encargado una vez más Esther Méndez, creadora de los dibujos del juego de cartas de La Fallera Calavera.
Aguilar lo ha definido como una herramienta didáctica para conocer mejor la cultura y la lengua valenciana que, además, ofrece experiencias que proporcionan entretenimiento sin necesidad de tener una pantalla delante. Desde Penyagolosa a Elche, pasando también por Almansa, la fallera conoce curiosidades de cada lugar donde se detiene a través del juego. Cuando llega a Dénia -“capital gastronómica”, remarca el cuaderno-, el hambre aprieta y decide probarlo todo. Tendrá que resolver un sudoku con ingredientes de la paella, identificar platos tradicionales o rincones emblemáticos de la Marina Alta a través de las reseñas de turistas desubicados.


La variedad de los pasatiempos es muy ancha. Van dirigidos a público joven y adulto y tienen tres niveles de dificultad, que se identifica con una calavera verde, amarilla o roja al lado.
Para acompañar a la fallera en su viaje de norte a sur del territorio valenciano, no es necesario haber jugado antes al juego de cartas. Durante el recorrido, tropezará con la historia de la televisión valenciana, las ‘muixerangues’, el cisma de Occidente, la denominada ‘cuarta provincia’, el tranvía la Panderola, los festivales de música, el ritual de ‘trencar l’enfit’ o la masificación de los parajes naturales y las consecuencias del turismo.
La presentación del Cuaderno de Actividades de la Fallera Calavera fue divertida y dinámica. Adrián Gisbert y Enric Aguilar explicaron cómo surgió la idea y cuál es el contenido de la publicación. También hicieron partícipe el público, que intervino en una adaptación casera de la recordada ruleta rusa que Joan Monleón popularizó a través de su show de televisión.
El universo creado por Enric Aguilar, licenciado en Comunicación Audiovisual, se amplía con esta nueva propuesta, donde de nuevo se echa mano de la sátira y la ironía para difundir la cultura y el territorio valencianos.

El juego de cartas de La Fallera Calavera vio la luz hace 12 años. Desde 2014, ha conquistado decenas de miles de mesas, recordaba Gisbert. La primera edición se hizo a través de una campaña de micromecenazgo. Durante los 10 primeros años se editó exclusivamente en valenciano y, curiosamente, fue uno de los juegos de mesa españoles más vendidos.
Enric Aguilar, en colaboración con un socio, crearía hace 9 años Zombi Paella, la editorial de juegos de mesa que ha sacado a la calle las reediciones del juego de cartas primigenio y las expansiones posteriores. Se ha hecho también una novela y una obra de teatro.
La Fallera Calavera ha conquistado también el mercado asiático, con ediciones en lenguas como el coreano y con el nombre de La Paella Zombi, o la el ucraniano.






