En la actualidad, uno de los mayores desafíos de los sistemas de salud y de la sociedad en general es lograr que las personas no sólo acudan al médico cuando ya existe una enfermedad, sino que adopten una actitud preventiva frente al cuidado de su salud. En este contexto, los screenings preventivos, también conocidos como pruebas de detección precoz, desempeñan un papel fundamental para mejorar la calidad y la expectativa de vida de la población.
La Dra. Yolanda Solabarrieta, especialista en medicina familiar y comunitaria del Hospital HLA San Carlos explica que, “los screenings preventivos consisten en una serie de exámenes médicos realizados a personas que, aparentemente se encuentran sanas, con el objetivo de identificar enfermedades en etapas tempranas o incluso antes de que aparezcan síntomas. Estas pruebas permiten detectar afecciones como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión o trastornos metabólicos, entre otras. La detección precoz es clave, ya que muchas de estas enfermedades pueden tratarse de forma más eficaz cuando se diagnostican a tiempo, reduciendo complicaciones, costos y consecuencias graves para el paciente”.
En el caso de enfermedades crónicas o graves, como ciertos tipos de cáncer, un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre un tratamiento menos invasivo y uno complejo, o incluso entre la vida y la muerte. Además, al identificar factores de riesgo con anticipación, los profesionales de la salud pueden recomendar cambios en el estilo de vida, como mejoras en la alimentación, aumento de la actividad física o abandono de hábitos nocivos, contribuyendo así a la prevención real de la enfermedad.
La Dra. Solabarrieta dice que “a pesar de sus beneficios comprobados, muchas personas aún no realizan chequeos preventivos de manera regular. Esto puede deberse a la falta de información, el miedo a un posible diagnóstico o simplemente a la percepción errónea de que, en ausencia de síntomas, no es necesario acudir al médico. Es importante comprender que muchas enfermedades se desarrollan de forma silenciosa y solo se manifiestan cuando ya han avanzado considerablemente. Por ello, confiar únicamente en la ausencia de molestias puede resultar un riesgo innecesario. Por un lado, los profesionales de la salud deben informar, orientar y facilitar el acceso a estas pruebas. Por otro lado, cada persona debe asumir un rol activo en el cuidado de su propia salud, entendiendo que la prevención es un acto de responsabilidad personal y familiar. Realizar controles periódicos según la edad, el sexo y los antecedentes médicos no es una señal de debilidad, sino de conciencia y cuidado”.
Los screenings son una herramienta esencial para la detección temprana de enfermedades, lo que implica un aumento de posibilidad de éxito en los tratamientos.
“Debemos tener hábitos saludables como hacer ejercicio, cuidar la alimentación, no fumar, etc.… y realizar las pruebas de screening aconsejadas por el médico para una detección precoz de enfermedad en caso de que la hubiera”, concluye la especialista.







