La instalación de barreras impide que el crudo se propague
Un remolcador de la empresa Baleària se hundió la madrugada del domingo en el puerto de Dénia y causó un vertido de unos 1.000 litros de gasoil que fueron rápidamente controlados gracias a la instalación de unas barreras contenedoras que impidieron su propagación por el mar. Un pescador dio la voz de alarma sobre las 6 horas y hasta el lugar se desplazaron dos grúas de grandes dimensiones, un grupo especializado de buzos, personal de la propia empresa propietaria, Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Cruz Roja que estuvieron trabajando en las labores de recuperación de la embarcación y contención.
El remolcador, llamado Océano XV de unos 11 metros de eslora, echaba el ancla frente a la antigua lonja de pescados, y según fuente de Baleària, un boquete de 3 centímetros abierto en la quilla, a causa de la corrosión, provocó la entrada de agua que lo hundió. El crudo se pudo contener gracias a unas mayas especiales traídas desde Castellón que lo absorbieron y evitaron un mal mayor.