Un bronce en Orba para la inmortalidad del camino abierto hacia Norteamérica

La inauguración de la obra de Castejón ha culminado un fin de semana dedicado a la memoria de los emigrantes

La memoria de Vicent, Salvador, Josep, Joaquim y Eleuteri Cervera, Salvador y Fabián Aranda, Agustí Martínez y Fernando Miralles, que fueron conocidos como «els deu d’ Orba», ha quedado preservada en el monumento que el Ayuntamiento del municipio ha inaugurado en homenaje a quienes abrieron el camino de la emigración de la comarca hacia las Américas en busca de prosperidad.

El conjunto escultórico, modelado en barro y fundido en bronce por el artista ilicitano afincado en Dénia, Joan Castejón, ha pretendido evocar de forma genérica a todos aquellos que a principios del siglo XX siguieron aquella ruta, así como a quienes dejaron aquí para salvaguardar el patrimonio y la estructura familiar y que, en la mayoría de los casos, fueron el motivo para regresar a la tierra de sus antepasados.

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Esta circunstancia ha sido señalada en los discursos pronunciados por la filóloga orbense Teresa Morell, el periodista Juli Esteve y el alcalde Joan Ignasi Cervera, quienes, junto con el autor del bronce, descubrieron primero la estatua que representa a un emigrante que, vestido con sus mejores ropas, emprende la aventura, y después la de la silueta de una mujer y un niño que deja atrás temporalmente y que contempla la partida.

«La emigración hacia Norteamérica, como tantas otras que hemos vivido los orbenses, demuestra nuestro coraje ante la adversidad. Conocer nuestro pasado nos invita a ser más empáticos con todas aquellas personas que actualmente llegan de otros lugares del mundo buscando exactamente lo mismo que entonces hicimos nosotros: encontrar unas mejores condiciones de vida y un futuro digno», han reivindicado como epílogo del panel explicativo que contextualiza el conjunto con un apartado de imágenes que recrean el éxodo de Orba hacia Norteamérica entre 1906 y 1920 —con apartados como el corazón partido, las razones, el viaje toda una odisea, llegada, trabajo y destinos—, una relación de los barcos, el puerto y la fecha de partida de los que salieron, los vecinos del municipio que iban a bordo y una relación de quienes tomaron ese mismo camino en otras épocas posteriores.

«Nuestra historia se explica en los hechos, en los que hemos ido conociendo y profundizando a lo largo de estas jornadas, pero hemos creído importante contar con un elemento físico como el monumento que motive la necesidad de transmitirla a las futuras generaciones», ha manifestado el alcalde para justificar el emplazamiento del monumento en la intersección entre los dos tramos de la antigua calle Mayor, que finalmente, en el tramo más orientado al sur, tomó el nombre de avenida de las Américas, según los datos aportados por el cronista Francis Caravaca.

La inauguración ha contado con una multitudinaria asistencia de vecinos, que han completado un recorrido por la reurbanizada avenida de Fontilles, donde la arquitecta Anna Bonet ha destacado los criterios sostenibles y de habitabilidad orientados a las personas aplicados en la redacción de un proyecto que abarca también la calle Sant Antoni. En este último punto, que también ha formado parte del recorrido, la comitiva se ha detenido ante la pintura mural realizada por la artista Roseta, compuesta con los elementos identificativos característicos proporcionados por la galardonada con el Premi 9 d’Octubre Ajuntament d’Orba 2023, con el objetivo de representar la imagen común de aquellas mujeres orbenses a las que la ausencia de hombres, como consecuencia del fenómeno de la emigración, llevó a hacerse cargo de la subsistencia de las familias por necesidad.

Todo ello ha culminado el fin de semana dedicado a recuperar esta vertiente de la memoria histórica del municipio, organizado por el Ayuntamiento con motivo de la conmemoración de los 120 años de aquella primera expedición, en la que el mencionado grupo de jóvenes orberos trató de huir de la miseria provocada por la filoxera.

La aventura, según han rememorado la filóloga e investigadora Teresa Morell y el cronista Francis J. Caravaca, comenzó cuando fueron trasladados en carro camino de Benidorm para tomar un tren que los llevaría a Alicante, con la intención de embarcar hacia Argel. Desde allí se trasladaron en otro barco hasta Marsella, atravesaron en ferrocarril Francia desde la costa mediterránea hasta la atlántica y, desde el puerto de Le Havre, a bordo del vapor Carthaginian, afrontaron la travesía desde las bodegas hasta el municipio canadiense de Halifax, para recalar finalmente en Winnipeg como trabajadores de la construcción de las vías ferroviarias de aquel país.

De esta forma, bajo el lema «Llegat de coratge i empatia», el fin de semana cultural ha contado con las charlas L’èxode d’Orba a Norteamérica y Protagonistes del procés migratori en EE. UU., a cargo de las citadas Morell y Caravaca; las mesas redondas Dones emigrants d’Orba, veu i experiència y Experiencies migratòries passades i presents; la inauguración de la exposición Valencians a Nueva York (1892-1930); la proyección del documental Del Montgó a Manhattan: 100 años dels somni americà por parte de Info TV, y cenas de sobaquillo.

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