Las voces de denuncia al ataque a la soberanía de Venezuela y en defensa del Derecho Internacional se alzaron el domingo en la Plaça del Castell d’Olimbroi durante un acto convocado por el Moviment per la Pau de la Marina Alta. La concentración, en la que se abogó por el respeto a los derechos humanos y la paz, se vio mancillada por la presencia de un grupo de partidarios de la intervención militar, que corearon gritos a favor de la libertad y de condena a la dictadura de Nicolás Maduro. El pequeño altercado no fue a más y el acto, en el que se criticó duramente a Donald Trump como imagen del neocolonialismo del siglo XXI, recordó a las víctimas del bombardeo del 3 de enero, que según las últimas informaciones se cobró la vida de cerca de un centenar de personas.

Durante la concentración se habló asimismo de la situación de Palestina, se denunció el afán anexionista de Estados Unidos, que en estos momentos amenaza a Groenlandia, Colombia y México, y del papel que ha de jugar de la comunidad internacional. El Moviment per la Pau de la Marina Alta leyó también un comunicado que se expresa en los siguientes términos:
“Después del intento de ‘darle continuidad solapada’ al genocidio en Palestina con el acuerdo entre Netanyahu y Trump, asistimos ahora, a un ataque frontal a la soberanía de un país, Venezuela. Y, además, a las continuas amenazas del señor Trump, de seguir por Groenlandia, Colombia, México y por donde a él le parezca y como él mismo ha aclarado, ‘sin atender ninguna ley ni norma que no sea la suya propia’. Esto, bien entendido, representa una clara amenaza global. Hemos convocado esta concentración para exigir, el respeto y la protección de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional y de los organismos que velan por todo ello. Porque si consentimos que todo esto sea pisoteado, estamos permitiendo, claramente y de manera implícita, que se pueda arrebatar a los países de todo el planeta su derecho a vivir en Paz, Libertad y Democracia, ya que, en cualquier momento, cualquier perturbado, puede venir a bombardear y arrebatar la soberanía nacional, para robar los recursos con cualquier excusa.

Por lo tanto, en estas circunstancias de amenaza a la Paz mundial y a los más elementales principios de convivencia, cualquier persona y gobierno que se precie de demócrata ha de levantar su voz firme, sin titubeos y sin desviar el tema de lo que realmente nos estamos jugando en todo el planeta. Como sabemos, Donald Trump, por su propia cuenta y sin informar al Congreso de Estados Unidos, como soberbio autócrata, ha bombardeado (afectando incluso viviendas civiles), ha matado más de 100 personas entre militares y civiles y muchas personas heridas y ha secuestrado al presidente de Venezuela Nicolás Maduro y a su esposa, la Diputada de la Asamblea Nacional, Cilia Flores. Todo esto, como claramente ha expresado Trump, sin titubear y directa y únicamente, para quedarse con el petróleo de Venezuela. Por tanto, exigimos la inmediata liberación del presidente de Venezuela y su esposa. No podemos ‘normalizar’ ni ‘minimizar’ bajo ningún concepto, el secuestro de presidentes por parte de ningún país.

Después de la falsa paz pactada por Trump y Netanyahu para Palestina, que en realidad ha sido una entrega de la victoria al sionismo para que continúe taimadamente con el genocidio -únicamente con fines de limpieza étnica y colonialismo- y ante la tibia respuesta internacional dada por la mayoría de gobiernos, el siguiente paso ha sido atacar a la soberanía de Venezuela.

Quieren así ‘normalizar’ el irrespeto y la desobediencia a la Justicia y al Derecho Internacional y atacar, asesinar, robar, secuestrar y hacer de América Latina y el Caribe y todo el planeta, un capricho para los intereses de potencias gobernadas por perturbados y genocidas. No podemos seguir respondiendo con tibieza, no podemos consentir que se normalicen estas prácticas brutalmente peligrosas. No podemos consentir este terrible retroceso democrático y esta burla a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional. En Palestina y ahora en Venezuela, nos jugamos el futuro de un planeta decente y en Paz o, por el contrario, un futuro lleno de agresiones y violaciones de los Derechos Humanos y en el que el Derecho Internacional sea papel mojado y pisoteado.

Urge, por parte de la ciudadanía consciente e internacionalmente unida, forzar a todos los gobiernos del mundo, a responder y tomar decisiones firmes hacia Donal Trump y su política agresora y urge también, que internacionalmente presionemos para reforzar el papel de la ONU y la Corte Penal Internacional, eliminando el derecho a veto y reforzando las sanciones a quienes no cumplan sus normas. Nos jugamos mucho, demasiado, para no atender y estar presentes frente a las exigencias históricas a las que nos enfrentamos. Urge, más que nunca, unir nuestras manos y nuestras voces por un planeta justo y en Paz, por el derecho a vivir en democracia y por el derecho a la soberanía de cada país y la legitimidad de proteger los recursos propios. Acabemos con las injerencias y ataques a la soberanía de los pueblos. Acabemos con los neo-colonialismos. Liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y Cilia flores. Respeto a los Derechos Humanos y obediencia al Derecho Internacional”.







