Tener dolor al tocar o al mover la oreja, picor y/o tener la sensación de oído taponado pueden ser las primeras señales
En verano, los baños en las playas y en las piscinas son muy habituales y con ellos, también algunas molestias relacionadas con los oídos. Una de las más patologías más frecuentes que se producen en esta parte del cuerpo durante esta época es la otitis externa o también conocida como “otitis del nadador”.
Se trata de una infección que afecta al conducto auditivo externo y que puede aparecer cuando permanece agua en el interior del oído durante un tiempo prolongado. Según el Dr. Federico De Grado, otorrino del Hospital HLA San Carlos, “la humedad favorece un ambiente adecuado para la proliferación de bacterias, además puede alterar las condiciones naturales de protección del conducto auditivo. Por este motivo, las personas que pasan mucho tiempo en el agua, especialmente los niños y quienes practican natación de forma habitual, pueden presentar un mayor riesgo”.
“Muchas veces comienza con una sensación de picor o de molestia en el oído después de varios días de baños y puede evolucionar rápidamente hacia un dolor intenso. También se puede tener sensación de oído taponado, enrojecimiento e inflamación y en algunos casos, incluso secreción”, explica el especialista.
El tratamiento suele realizarse mediante gotas óticas prescritas por un profesional sanitario, especialmente cuando existe infección bacteriana.
Por ello, una de las medidas más sencillas para reducir el riesgo de padecer otitis es evitar que el agua permanezca en el conducto auditivo. Es aconsejable secar bien la parte externa de los oídos e inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua después de cada baño. Además, en personas especialmente propensas a sufrir este problema recurrente, se recomienda utilizar tapones adecuados para el baño y/o un gorro de natación.
Por otro lado “los especialistas recuerdan que se deben evitar introducir bastoncillos, horquillas u otros objetos en el oído para intentar eliminar el agua o la cera. Un exceso de cerumen en el oído también puede ser una causa de otitis por lo que lo, que se recomienda acudir al otorrino antes o durante la época estival para retirar el exceso de cerumen.
Normalmente, para el tratamiento de la otitis, se suele llevar a cabo mediante gotas óticas prescritas por el profesional sanitario, sobre todo y especialmente cuando existe una infección bacteriana. De ahí que el Dr. De Grado recuerde la importancia de la prevención de la otitis externa que, “puede resumirse en unas medidas muy sencillas: retirar el exceso de cerumen realizado por un especialista, mantener los oídos secos, secarlos correctamente después de cada baño, evitar introducir objetos en el conducto auditivo y consultar ante la aparición de dolor o secreción”.





