Este año sí: Javier Cardona gana el concurso de ‘La millor tomaca de la Marina’ de Els Magazinos
El tomate rosa está que se sale. Las tres últimas ediciones del concurso ‘La millor tomaca de la Marina’ llevan su nombre. En esta edición, el premio más deseado del certamen se lo ha llevado Javier Cardona Ferrer, de Benissa, con un tomate de la variedad rosa de Altea. Si el año pasado tuvo que conformarse con un segundo puesto, en esta ocasión ha alcanzado la gloria con un producto que se encontraba en el momento óptimo de consumo. Para ello, tuvo que adelantar dos semanas la plantación. Y, como indicaba emocionado tras recibir el premio, ha valido la pena. También les ha compensado participar de nuevo a otros dos concursantes reincidentes. Inmaculada Lucas (Dénia) se ha llevado el segundo premio con un tomate de la variedad negreta, mientras que Xabier Mulet (Pedreguer) ha quedado tercero con su cor de bou.
Expectación y nervios se dieron cita el domingo en Els Magazinos para disfrutar de una jornada dedicada al tomate que fue, una vez más, un homenaje a los agricultores que siguen trabajando la tierra con pasión y la mantienen en producción. Veintiocho tomates participaron en este “festival de sabores y texturas”, como lo describía la periodista Rosa Rivas. Junto al actor Juan Echanove -ambos recibieron el premio nacional de gastronomía en 2010- formó parte de un jurado que no lo tuvo nada fácil a la hora de decantarse por los mejores tomates.






La decisión siempre es compleja, reconocía Quique Dacosta, que una vez más estuvo al frente de un jurado que tuvo como misión valorar el aroma, la textura, el sabor y el aspecto de cada tomate participante. El cocinero tres estrellas Michelin agradeció el trabajo y dedicación de los productores, responsables de que podamos disfrutar de “esos tesoros” que llenan de color y sabor los platos en el verano. Calificó además de “privilegio” poder compartir ese día con todos los presentes.
La percepción general del jurado fue que el nivel era muy alto. Había que fijarse muy bien en los pequeños matices porque todos los presentados al concurso sabían a tomate, dos piropos que ya quisieran escuchar muchos vendedores de verduras, remarcaban Enrique García, de Cervezas Turia, y la periodista Marta Hortelano, autora del libro Esmorzaret. Para acompañar un bocadillo, ni salsas, ni mayonesa, ni allioli. Donde haya un buen tomate rayado que se quite todo lo demás, vino a decir asimismo la comunicadora.



Esto pide salsa
Si complicado era decidir entre los 28 tomates participantes -“mucho más que en un concurso de arroces”, indicaba el creador de contenido gastronómico Hécor Medina-, no lo era menos entre las salsas de tomate, una modalidad introducida este año en el concurso. Todas ellas llegaban cargadas de personalidad y de sabor, subrayaba Cuchita Lluch, miembro de la Real Academia de la Gastronomía. Ella se decantó por las tres menos aderezadas, donde sobresalía más el sabor del tomate. En el mismo sentido se pronunció Echanove, para quien lo importante es que los condimentos no enmascaren el gusto del tomate y la salsa sea ante todo expresión de los sabores del territorio.
En la entrega de premios, desvelaba Quique Dacosta la autoría de las salsas y también que en esta ocasión no habría premios en esta modalidad. Todas brillaban con luz propia. Porque todas habían salido elaboradas por cocineros con estrella Michelin, a los que el presidente del jurado había pedido colaboración.
Ricard Camarena, Begoña Rodrigo, Susi Díaz, Miguel Barrera, Rafa Soler y Kiko Moya dieron algunos detalles sobre su elaboración en los pequeños vídeos que se proyectaron en la sala. Hablaron de cocciones largas y del uso de ingredientes tan diversos como el pimento, la soja, el jengibre, las alcaparras o la albahaca. No desvelaron todos sus secretos, como era de esperar. Pero su presencia -aunque fuese en pantalla- sirvió para animar a los cocineros profesionales a presentarse el año que viene al concurso de salsas de tomate. Una iniciativa con la que estrecha aún más el lazo entre producto y cocina.




De Benimallunt al cielo
Javier Cardona cultiva sus tomates en la partida Benimallunt de Benissa. Es una tierra alta y de secano, comenta, que heredó de su suegro hace 24 años. “Entonces empezamos a hacer tomates y aún no hemos parado”, añade.
Por la altura del terreno, la maduración del tomate es más tardía. Así que para presentarse al concurso, adelantó la plantación dos semanas. Cultiva las variedades rosa de Altea -con la que ha ganado la octava edición del concurso-, valenciana, de penjoll y tres cantos -que el año pasado le valió el segundo premio. Toda la producción se destina a consumo propio.
Ganar el concurso ‘La millor tomaca de la Marina’ supone para él una inyección de ilusión con la que seguir adelante. Ganas, dedicación y trabajo no le van a faltar.


Tampoco a Inmaculada Lucas, que lleva cuatro años participando en el certamen. En 2024 ganó el primer premio en la modalidad de penjar. Este año, decidió presentar un tomate de la variedad mutxamelera. Afortunadamente, cambió a última hora por el tomate negreta. “El calor lo agrietó y decidimos presentar otra variedad”, contaba. Una decisión acertada que le ha valido el segundo premio. Cultiva sus tomates en el huerto familiar de la partida La Plana de Dénia junto a su marido, que ha sido premiado también en alguna otra edición del certamen.
Este año hubo diplomas para los tomates en conserva, secos y ‘de penjar’. También Javier Calvo presentó una nueva entrega del coleccionable ‘El nostre territori’, en esta ocasión dedicado a los compañeros de viaje del tomate tras el ‘tropezón’ de Colón con el nuevo mundo.





