El deporte no tiene género… pero sí barreras

Las jornadas ‘Mujer y deporte: salud, experiencias y futuro’ ponen sobre la mesa vivencias y retos 

¿Ser la mejor o querer superarse? ¿Obligación o pasión? ¿Aprendizaje o frustración? ¿Facilidades o trabas? Jóvenes deportistas y otras en edad adulta han tratado de responder a estas y otras preguntas durante las jornadas dedicadas al deporte y la mujer que se han organizado dentro del programa Dénia, Ciutat del Pensament. Si algo quedó clara en las mesas redondas del miércoles pasado es que el deporte no tiene género y que detrás la decisión de continuar compitiendo o entrenando cuando pasan los años hay mucha pasión por la práctica de un deporte. Ahora bien, el camino no es fácil y, como pusieron de manifiesto las deportistas veteranas y no tan veteranas, son todavía muchas las barreras con que tropiezan. No solo el género y la conciliación. También la dificultad para compaginar los estudios o la carencia de unas buenas comunicaciones desde Dénia y los pueblos de la Marina Alta para poder competir en otros niveles o continuar desarrollándose profesionalmente.

La mayoría de las jóvenes reunidas en la Biblioteca Juan Chabás de Dénia coincidieron en destacar el hecho de haber hecho buenas amistades en la práctica del deporte. Son jugadoras de voleibol, balonmano y billar; otras practican la natación o la gimnasia rítmica. Todas hablan de unión y camaradería, de vínculos y recuerdos que -piensan- perdurarán en el tiempo. Casi todas tienen referentes familiares en la práctica del deporte. No pasa lo mismo con las deportistas sénior, donde la carencia de referentes en la familia es notoria y que han llegado donde están por caminos diferentes.

Publicidad

Tanto unas como las otras demandan mayor visibilidad y apoyo para los deportes minoritarios, que muchas veces no están considerados y que no reciben las ayudas suficientes.

Cuestiones que tendrían que estar superadas parecen enquistadas, como los perjuicios ligados al género y la práctica de determinados deportes. Todavía hay quien considera gay a un chico que practica gimnasia rítmica y quien hace comentarios despectivos -‘qué machirulo’- a las jóvenes que juegan a balonmano. En casos como estos es difícil hacer cantera, un problema que se ve agraviado cuando las jóvenes deportistas tienen que ir a estudiar fuera de casa. Muchas veces, es en ese momento cuando se produce la ruptura con el club y el deporte que practican.

Estudios y deporte son difíciles de compatibilizar y, si no perteneces a un club grande o con renombre, las posibilidades de entrar en un Centro de Alto Rendimiento (CAR) son escasas. Son las impresiones de las siete jóvenes que han participado en la mesa redonda. El deporte, dicen, las ha ayudado a aprender a esforzarse, organizarse, no rendirse, convivir y autoexigirse. También a aprender de los errores cuando pierden, lo cual no impide que en algún momento las haya invadido la frustración y hayan pensado a abandonar.

Las jóvenes notan a faltar en Dénia la posibilidad de jugar a balonmano en la playa, practicar gimnasia o patinaje artísticos. Entre el público se reclamaba en cambio un mayor fomento de la práctica del deporte en edad escolar y la promoción del deporte náutico. 

Una manera de vivir

Para las mujeres que compiten, practican o son entrenadoras, el deporte es una manera de vivir y no son capaces de imaginarse la vida sin hacer deporte. Algunas han sido las únicas compitiendo entre hombres. Otras han podido compatibilizar los estudios universitarios o la docencia con los entrenamientos. Destacan la importancia de tener a la familia al lado cuando tomas la decisión de dedicarte profesionalmente; el papel del deporte como elemento socializador, como escuela de vida ante las adversidades o como válvula para escapar de momentos malos; sus beneficios para la salud y los valores que ayuda a transmitir.

Son seis mujeres apasionadas del baloncesto, los dardos, el atletismo, el fútbol sala, el remo y una que practica deporte inclusivo. En el futuro, les gustaría ver más igualdad entre hombres y mujeres, más oportunidades para las deportistas, más mujeres que practican deporte de forma continuada en edad adulta, más espaldarazo para los equipos femeninos y más mujeres entrenadoras. En el caso del baloncesto, un sueño: ver una entrenadora en la liga ACB. “Porque nosotros también sabemos de esto”.

Suscríbete al boletín de noticias

Pulsando el botón de suscribirme aceptas nuestras Política de privacidad y Términos del servicio
Publicidad