La reanudación del proyecto de reuniones de barrio con el vecindario del casco antiguo ha servido a los responsables municipales para hacer un balance muy positivo de la iniciativa.
«La sesión ha resultado muy fluida, participativa y útil para seguir avanzando en la mejora del barrio y en la atención a las necesidades reales de la ciudadanía», ha destacado la concejala Rosa Ana Marí, quien tenía a su cargo la coordinación del encuentro de ayer miércoles en la Casa de Cultura, que formaba parte del calendario de reuniones de barrio impulsado por el Ayuntamiento para reforzar la proximidad con el vecindario y establecer canales de comunicación directa con las personas residentes.
La convocatoria ha supuesto un seguimiento de las cuestiones planteadas en la reunión inaugural del mes de diciembre. En concreto, los asistentes destacaron la instalación de bolardos de acceso al barrio por las calles Roser y Escorxador, donde se explicó la puesta en marcha de un programa piloto de mandos virtuales, que permitirá a las personas residentes abrirlos a través de una llamada desde el móvil. Así, cada domicilio podrá vincular hasta seis teléfonos adicionales —que pueden ser familiares o personas con relación directa con la vivienda— con el fin de facilitar el acceso, especialmente en casos de urgencia o cuando un mismo domicilio utiliza varios vehículos. No obstante, el sistema también estará disponible para el centro de salud, ambulancias y la Policía Local.
En cuanto a las jardineras de la calle Mayor, la concejala ha informado de que el área técnica está estudiando diversas opciones para reorganizarlas y mejorar la anchura útil de la acera, a raíz de las quejas por dificultades de paso. En esa dinámica, ha apuntado que también se valora si es necesario cambiar el tipo de maceta para que sea más adecuada al espacio y a la seguridad vial.
En cuanto a los inmuebles deteriorados, ha incidido en que tres edificios del barrio han sido valorados técnicamente y ya se han dictado medidas urgentes que los propietarios deberán ejecutar en un plazo de veinte días desde la notificación. Medidas que, en caso de no actuar, les requieren aportar un informe técnico de seguridad y garantizar que los inmuebles queden adecuadamente cerrados para evitar riesgos y la entrada de animales.
Otras cuestiones que han surgido han sido la poda de árboles en la plaza Mayor, en la que, a pesar de haberse llevado a cabo ya, los asistentes han solicitado que en futuras ocasiones se realice al inicio del invierno para mejorar la luminosidad de las calles; la delimitación de las zonas de aparcamiento y la visibilidad en cruces, donde ya se han pintado las esquinas y plazas de aparcamiento en la calle Dénia para mejorar la seguridad en la circulación, aunque el vecindario ha propuesto ampliar la señalización también a la calle Carlos Arniches para optimizar el espacio disponible. En este último emplazamiento se ha señalado que está prevista la rehabilitación de la iluminación del puente que delimita la zona con el Prado, con nuevas luminarias que se colocarán próximamente.
Todo ello, además de la poda del arbolado de la zona del río, donde desde la brigada se ha advertido que los ejemplares existentes no permiten una poda como la de la plaza Mayor o la calle Dénia, aunque se podrán cortar algunas ramas ligeras; el control de velocidad en la calle Sant Domènec, donde desde la Policía Local se están estudiando diversas opciones aportadas por el vecindario, como la colocación de semáforos pedagógicos o bandas sonoras; la recogida selectiva de residuos, donde desde la empresa municipal SINMA, encargada de la prestación del servicio, se prevé llevar a cabo una campaña recordatoria y ampliar progresivamente las zonas de recogida puerta a puerta; o el proyecto de reforma de aceras de la calle Roser, donde la concejala al frente ha confirmado que se encuentra en fase de valoración técnica y económica.
NUEVAS PROPUESTAS
Además, el encuentro ha servido para canalizar nuevas propuestas formuladas por el vecindario en materia de civismo y circulación con el fin de poner remedio a la circulación excesivamente rápida de vehículos o a aquellos que aparcan de forma incorrecta, los problemas de paso que genera el tránsito de furgonetas de reparto por las calles Sant Cristòfol y Trinquet, donde muchos GPS indican itinerarios impracticables, y las dificultades de aparcamiento en días de actividades en el Prado, donde se recordó que el municipio dispone de aparcamientos públicos cercanos, aunque no siempre justo delante de las viviendas.
Según la concejala al frente, «la mayoría de las personas agradecen que se les escuche y que se expliquen los motivos de cada actuación municipal; muchas veces un problema individual puede generar otro problema al vecino de al lado, y es necesario buscar soluciones equilibradas».
Marí ha anunciado que su intención es convocar las reuniones cada dos meses, de manera que la próxima sesión de la zona del Casco Antiguo podría celebrarse a principios de mayo, después del período de Semana Santa, aunque el vecindario también tiene la posibilidad de mantener contacto con ella a través de WhatsApp para consultas y seguimiento.
«Las Concejalías de Barrio son una herramienta fundamental para una gestión más cercana, transparente y participativa, y animan a todas las personas residentes del Casco Antiguo a seguir asistiendo a estos encuentros y aportando ideas y propuestas para mejorar el barrio», han reivindicado desde el equipo de gobierno en un comunicado.







