A través de un proceso de fermentación, el bagazo de cerveza se convierte en un nuevo producto apto para el consumo humano
Un equipo de investigación de la UA liderado por Marina Ramos Santoja ha desarrollado un proyecto de economía circular centrado en la revalorización del bagazo de cerveza. A partir de este residuo, y mediante un proceso de fermentación, han obtenido un nuevo producto que tiene una concentración más alta en proteínas y baja en grasa y que se puede consumir. Han investigado su comportamiento en la cocina, para el consumo directo o como parte de otros platos, donde, como ellas dicen, ya entraría en juego el ingenio de los restauradores.
En esta bonita experiencia han contado con la colaboración de la empresa Cerveseros Gateros, que les ha proporcionado la materia prima y con la que les gustaría trabajar de nuevo para dar continuidad a la investigación.
El bagazo, del que se producen toneladas y toneladas al año, se utiliza únicamente como alimento para los animales o para la elaboración de harinas destinadas a la ganadería. Eliminarlo supone ya un problema. Hagan cuentas. La producción de 200 ml de cerveza (una caña) supone la generación de 40 gramos de bagazo. Y cerveza, se bebe mucha.








