María Olivencia, especialista de nutrición del hospital HLA San Carlos de Dénia, considera que una alimentación equilibrada contempla, además de alimentos frescos, de temporada y en su justa medida, una regularidad en los horarios, una buena hidratación, y un descanso adecuado. “Lo más recomendable es mantener una alimentación variada y equilibrada, sin restricciones excesivas. Aunque a lo largo del año existen diversos periodos vacacionales en los que se realizan excesos, como el verano, las navidades, etc, después de estos periodos no necesitamos dietas depurativas, ni restrictivas, sino volver a una rutina que podamos mantener durante todo el año”, señala Olivencia.
“Mantener los horarios habituales de las comidas y evitar el picoteo es clave a la hora de interiorizar rutinas saludables. La alimentación diaria debe dar protagonismo a las frutas y verduras, junto a legumbres, cereales integrales, pescados, carnes magras y otros alimentos que aporten proteínas de calidad”, sigue diciendo la especialista.
También es aconsejable después de las fechas vacacionales reducir el consumo de productos como refrescos azucarados, dulces, alimentos ultraprocesados o bebidas alcohólicas. No se trata de eliminarlos por completo, si no de consumirlos en ocasiones puntuales dentro de una alimentación saludable. Todo esto es recomendable acompañarlo con actividad física. No es necesario empezar con entrenamientos intensos: caminar, nadar o retomar el ejercicio progresivamente son buenas opciones.
Maria Olivencia concluye diciendo, “que no debemos sentirnos culpables por los excesos puntuales. Una alimentación saludable no significa renunciar a disfrutar de una comida especial. Lo importante es que los hábitos saludables sean la norma y que los excesos sean algo puntual”.






