La Unidad de Recuperación Funcional del Hospital de Dénia atiende cada año a cerca de un centenar de personas que han sufrido un daño cerebral adquirido o enfermedades que han provocado una pérdida importante de autonomía. El objetivo del servicio es favorecer la recuperación física y cognitiva de los pacientes y ayudarles a recuperar capacidades para su vida diaria.
La unidad recibió recientemente la visita de representantes de Cerebrum, una asociación formada por personas con daño cerebral adquirido y familiares, que conocieron de primera mano el funcionamiento del recurso, sus tratamientos y el modelo de atención especializada que desarrolla.
Durante el encuentro, la delegación de Cerebrum, encabezada por su presidente Juanjo Pérez, la secretaria Sara Ortines y la coordinadora Elisabet Álvarez, fue recibida por el director médico del Hospital de Dénia, Alexandre García Escrivá, y por el jefe del Servicio de Rehabilitación, Álvaro Escuder.
Además, los representantes de la asociación recorrieron las instalaciones situadas en la tercera planta de hospitalización y conocieron los criterios de ingreso, las terapias disponibles y el trabajo coordinado de los profesionales que forman parte del equipo.
Un equipo multidisciplinar para recuperar autonomía
La Unidad de Recuperación Funcional atiende a pacientes que han sufrido situaciones como un ictus, un traumatismo craneoencefálico, intervenciones quirúrgicas complejas o enfermedades debilitantes que afectan a su independencia.
Para ello, el servicio cuenta con un equipo integrado por médicos rehabilitadores, internistas, neurólogos, enfermeras, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y celadores.
De esta forma, los especialistas diseñan programas terapéuticos adaptados a las necesidades de cada paciente y trabajan de manera coordinada para mejorar sus capacidades y calidad de vida.
La unidad dispone de ocho camas de hospitalización, un gimnasio terapéutico, salas específicas para tratamientos de rehabilitación y una vivienda simulada que permite entrenar actividades cotidianas en un entorno similar al hogar.
Por su parte, Cerebrum desarrolla en la Marina Alta programas de estimulación cognitiva, fisioterapia, logopedia, neurorrehabilitación y apoyo a la autonomía personal, además de actividades de integración social y ocio inclusivo.
El daño cerebral adquirido supone uno de los principales retos sociosanitarios por las secuelas físicas, cognitivas y emocionales que puede generar. Por ello, la atención especializada busca ofrecer una recuperación temprana e integral que facilite la reintegración social y mejore la autonomía de los pacientes.






