El cohete que anuncia el final de la «entrada de bous» nunca llegó a sonar porque una vaquilla escapó por el cerramiento por el que los animales acceden al camión que los transporta. El decimotercer encierro de las fiestas de Pedreguer terminó entre el caos, la incertidumbre y el miedo, que se extendió por todos los rincones del pueblo como la pólvora.
Los cuerpos de seguridad —Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil— desplegaron un amplio dispositivo para tratar de capturar a la vaquilla, aunque finalmente se optó por abatir al animal.
Afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales, más allá del gran susto que se llevó una mujer al encontrarse de frente con la vaquilla. Según algunos testimonios, se lanzó al suelo para proteger a su hijo.
La res, de la ganadería Machancoses, corrió durante unos minutos por el perímetro oeste del casco urbano hasta que se detuvo en la falda de la Muntanya Gran, donde fue abatida.
La imagen corresponde, precisamente, a la «entrada de bous» de esa misma noche, y fue tomada a escasos metros del cerramiento por el que el animal logró escapar. La sesión de suelta de vacas prevista para la madrugada fue suspendida.





