¿Qué hacemos con la pascua después de la Navidad?

La pascua (poinsettia), como el turrón, es símbolo de la Navidad. Desde finales de noviembre la vemos en escaparates, tiendas, supermercados y jardines. Las casas se llenan también de esta planta tan peculiar que forma ya parte de la decoración navideña. Pero no todas las flores de pascua llegan al Día de Reyes. Muchas se quedan por el camino porque no han recibido los cuidados que necesitan. ¿Qué hacemos con las que han conseguido sobrevivir? En la mayoría de los casos no llegarán al verano. Pero si queremos que sobrevivan y disfrutar del rojo de sus flores estrelladas en la Navidad siguiente, solo hay que dedicarles un poco de tiempo y tener en cuenta algunos consejos.

            Es importante que durante el invierno coloquemos la pascua en un lugar luminoso, cerca de una ventana y evitando la luz solar directa prolongada. Los rayos del sol podrían llegar a quemar sus hojas. Debemos evitar también corrientes de aire y temperaturas extremas: ni demasiado frío ni demasiado calor. Habrá que mantener por tanto la planta alejada de fuentes de calor como radiadores o estufas y no exponerla tampoco a temperaturas inferiores a 10°C.

En invierno, con la calefacción, se corre también el riesgo de crear ambientes demasiado secos; en este caso, hay que pulverizar agua sobre las hojas o colocar un plato con agua cerca para que haya un poco de humedad.

Publicidad

            ¡Ojo con el agua! El exceso suele de ser una de las causas más frecuentes de la muerte de la planta. El riego debe ser moderado pero constante. Si tiene demasiada agua o queda agua estancada en el plato, se corre el riesgo de que las raíces se pudran. La maceta debe drenar bien y se ha de regar solo cuando la tierra esté seca al tacto.

A finales de febrero o marzo, habrá que podar la planta para estimular el crecimiento y mantenerla compacta. Se dejarán tallos de unos 10-15 cm. Si la planta creciese mucho durante el verano, se puede volver a podarla ligeramente.

En primavera, tras la poda, es recomendable trasplantarla a una maceta un poco más grande con tierra fresca y bien drenada. También a partir de la primavera es aconsejable aplicarle un fertilizante líquido para plantas de interior una vez al mes.

            Una vez haya pasado el verano, llega el momento de preparar la pascua para la Navidad. Si queremos potenciar el rojo de sus flores, en octubre o noviembre hay que ponerla en oscuridad total durante 12-14 horas diarias; se puede cubrir con una caja o meterla en un armario durante la noche. Durante el día, debe seguir recibiendo luz indirecta.

 

Problemas más comunes

En el cuidado de la pascua puede que surjan algunos problemas. El más común es la aparición de hojas amarillas o la caída de las hojas, dos cuestiones asociadas al exceso de riego o a la falta de luz.

            Si a la planta se le rizan las hojas, hay que pensar que el ambiente es demasiado seco y le falta humedad. Si no florece, será porque le ha faltado oscuridad prolongada durante el otoño.

 

¿Cuándo trasplantarla al jardín?

La mejor época para trasplantarla al jardín es en primavera, una vez que hayan pasado las heladas y la temperatura nocturna se mantenga por encima de 10°C. Tras la poda de finales de invierno, la planta debe haber pasado el período de floración y mostrar signos de crecimiento activo si se quiere tener probabilidades de éxito en el trasplante.

            Hay que encontrar el lugar adecuado para trasplantar la pascua, con luz indirecta o semisombra. Por lo general, la flor de pascua no tolera el sol directo y prolongado, que puede quemar sus hojas. Lo mejor es colocarla en una zona protegida de vientos fuertes y corrientes de aire donde las temperaturas sean suaves y estables.

            En cuanto al suelo, debe estar bien drenado y ser rico en materia orgánica. Si es arcilloso y compacto, la tierra se ha de mezclar con turba, compost o arena para mejorar el drenaje.

Una vez realizado el trasplante, se debe mantener el suelo ligeramente húmedo durante las primeras semanas pero siempre evitando el exceso de agua. En invierno hay que tener cuidado con las heladas y en otoño, o a finales de invierno, habrá que podarla para mantener la forma y estimular un buen crecimiento. Es aconsejable aplicar fertilizante cada cuatro o seis semanas durante la primavera y el verano.

            En el exterior, la pascua puede desarrollarse como arbusto y convertirse en una hermosa planta de jardín de la que disfrutar todo el año.

 

* La flor de pascua, cuyo nombre científico es Euphorbia pulcherrima, crece en México de manera silvestre en climas cálidos y subtropicales, especialmente en zonas montañosas de los estados del sur. Los aztecas la utilizaban con fines ceremoniales y medicinales. Fue introducida en los Estados Unidos en el siglo XIX por Joel Poinsett, el primer embajador estadounidense en México, de quien toma su nombre común en inglés. Desde entonces, se ha convertido en una de las plantas más populares de la Navidad en todo el mundo.

 

 

* La flor de pascua, conocida también en algunos pueblos de la comarca como pascuera, recibe otros nombres como el de estrella de Navidad o Nochebuena, como la llaman en México y algunos países de América Latina.

Suscríbete al boletín de noticias

Pulsando el botón de suscribirme aceptas nuestras Política de privacidad y Términos del servicio
Publicidad