PP, CpJ y Compromís tumban en Xàbia una moción del PSOE sobre educación con una enmienda conjunta


Una inesperada jugada política evidencia un nuevo orden municipal en el que Vox pasa de ser el “peso pesado” del gobierno a un voto residual

El pleno extraordinario celebrado este jueves en el Ayuntamiento de Xàbia, a petición del grupo municipal del PSPV-PSOE, evidenció las diferencias en la forma de abordar la política educativa entre los distintos grupos municipales y dejó resultados, cuando menos, inesperados.

La sesión giró en torno a una moción presentada por los socialistas sobre la situación educativa en el municipio, con especial atención a las aulas prefabricadas del CEIP Graüll. Sin embargo, la propuesta no salió adelante en sus términos iniciales, ya que fue sustituida por una enmienda a la totalidad presentada de forma conjunta por PP, Ciudadanos por Jávea y Compromís. Esta enmienda fue finalmente aprobada con el respaldo de estos grupos y el voto favorable del propio PSPV-PSOE, mientras que Vox votó en contra.

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El texto aprobado parte de la base de que la problemática de las aulas prefabricadas en Xàbia no es reciente, sino una situación estructural que se arrastra desde hace más de 25 años. Ante este contexto, el equipo de gobierno defendió una hoja de ruta centrada en la planificación y la ejecución de soluciones a medio y largo plazo.

Entre las medidas planteadas destacan el impulso del futuro colegio número 6, la coordinación con la Conselleria para habilitar un centro provisional mientras se construye el definitivo, la cesión de parcelas municipales ya aceptadas para este fin y la previsión presupuestaria para la posible adquisición de módulos polivalentes si fuera necesario.

Durante el debate, la alcaldesa, Rosa Cardona, detalló las actuaciones desarrolladas en materia educativa desde el inicio de la legislatura y las comparó con etapas anteriores. En este sentido, señaló que la situación del CEIP Graüll no se resolvió en mandatos previos, pese a tratarse de una reivindicación histórica, y recordó también la intervención del actual gobierno para evitar el cierre del conservatorio profesional de música.

“La prioridad es no permitir que pase un año más sin avanzar en la mejora de la educación en Xàbia”, afirmó la alcaldesa durante su intervención.

El debate político también dejó reproches cruzados. Desde el PSPV-PSOE se defendió que su iniciativa había servido para situar el problema educativo en el centro del debate, una afirmación que fue rebatida por la concejala de Educación, Mavi Pérez, quien atribuyó esa atención a la previsión de una inversión municipal de 350.000 euros para un aulario provisional.

El equipo de gobierno insistió en que la educación es una prioridad y defendió la necesidad de actuar incluso anticipándose a posibles retrasos administrativos, siempre en beneficio del alumnado. En esta línea, se subrayó que la inversión municipal en infraestructuras educativas responde a la voluntad de garantizar condiciones dignas, más allá de debates competenciales.

La aprobación de la enmienda conjunta evidenció, según sus impulsores, una voluntad de cooperación entre PP, Ciudadanos por Jávea y Compromís para dar respuesta a una problemática enquistada. De hecho, desde Compromís se recordó la necesidad de abordar esta cuestión desde el consenso, tal y como ya se había planteado en anteriores plenos.

Por su parte, el gobierno local criticó la iniciativa inicial del PSPV-PSOE al considerar que respondía más a una estrategia política que a una solución efectiva para los problemas educativos del municipio.

EL GIRO POLÍTICO

La salida de Vox del gobierno hace unos meses —por la retirada de las delegaciones a su único concejal, José Marcos Pons, ante un presunto caso de acoso— dejaba un panorama incierto tras quebrarse la mayoría que formaba con el PP y CpJ. Nadie imaginaba lo que podía pasar, incluso lo peor. Pero en este último pleno, una inesperada jugada política ha puesto en evidencia algo que se venía mascando desde la salida de Vox del gobierno, sobre todo después de que la única concejala de Compromís, Carme Català, se “dejara querer” por PP y CpJ.

Un nuevo orden municipal que ha transitado desde el escenario en el que Vox era considerado un “peso pesado” del gobierno a un voto residual, sin apoyo de ningún lado. Y el grupo socialista, entre medias, asiste con cara de póker a la pérdida de fuerza de la oposición ante un Compromís con otras intenciones, que se alejan del “no” a todo, y un Vox del que nada se quiere saber.

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