Entrevista con Carolina Pastor: “La cerámica es infinita”

En febrero de 2025 abría las puertas Pessic, el taller de cerámica de Carolina Pastor Tudela. Licenciada en Bellas Artes, especializada en pintura, hizo la ingeniería de diseño industrial y trabajó durante un tiempo en diseño gráfico en València. Por circunstancias personales, volvió a Dénia y trabajó en la empresa familiar. Sentía la necesidad de hacer algo creativa “y de tocar”. Se apuntó a clases de cerámica y “me enamoré”, confiesa. Iniciaría así una etapa de formación en cuestiones más específicas que le llevó a distintos lugares, incluyendo Alcoi (Alicante), Manises (Valencia) y La Bisbal (Girona), donde está la escuela de cerámica más importante de España.

PREGUNTA: ¿Cómo descubrió que la cerámica era lo que quería hacer?

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RESPUESTA: Empezó como un hobby. Al venir de València, la semana en Dénia se hacía larga, sobre todo en invierno. Mi hermana me dijo que me apuntara a algo que me gustara. Y se convirtió un poco en una obsesión. Me pasó como mucha gente que viene al taller, que tiene la necesidad de parar, de dejar el móvil, de concentrarse, de desenrollar la parte creativa. La gente viene y te dice, ‘estaba esperando toda la semana que llegara este día para volver’. Eso es el que me pasaba a mí.

P: ¿La cerámica está de moda?

R: Por una parte, ahora es más accesible. Pero lo que está realmente de moda es parar, la terapia. Igual que pasa con la meditación. Aquí paras, te ensucias las manos, no puedes tocar el móvil. Es desconectar y desenrollar la parte creativa, romper con el día a día, la rutina, parar y dedicarte tiempo a ti. Y, además de crear, el resultado es una cosa personalizada, que has hecho tú y que tienes en tu casa.

P: Y está también el valor de las cosas artesanales.

R: Por supuesto. Se aprecia y se valora.

P: Los productos artesanales son más caros.

R: El proceso que hay detrás es diferente al industrial. Requieren más tiempo. En la industria, en un día puedes producir centenares de platos. Aquí, con un pequeño horno y dos manos, puedes sacar lo que puedes sacar. Nunca es el mismo. Los extranjeros aprecian mucho el trabajo a mano y no les importa pagar lo que vale.

P: ¿Tiene alumnos extranjeros en el estudio?

R: En general, viene gente de Dénia. Yo hablo inglés pero no hablo ruso, francés, ucraniano… Vienen extranjeros que hablan español porque para llevar el grupo es más fácil. Pero en los talleres puntuales sí que se apunta gente extranjera, porque yo hago y ellos un poco copian lo que estoy haciendo, siguen mis pasos.

P: ¿Qué técnicas trabaja?

R: Las principales técnicas son lo modelado, el torno y la colada. El torno lo tengo pero no me cabe (ríe). Sobre todo, yo hago modelado, que te da muchas opciones para hacer piezas. Las principales técnicas dentro del modelado son el churro, la plancha y el pellizco. Y de ahí viene el nombre del estudio, Pessic. Me gustaba que fuera un nombre en valenciano y que tuviera algo que ver con la cerámica. Me pareció divertido, fácil de recordar y muy relacionado con el que hacemos.

P: ¿Solo hacen ‘pessic’?

R: Utilizamos también churro, que me encanta, para hacer piezas grandes y regulares. Vas uniéndolos, como los churros de plastilina. La plancha te permite hacer cosas planas y da mucho de juego para construir. Aquí, en las clases, aprenden las tres técnicas y también técnicas de decoración. Y una vez al mes, técnicas nuevas, porque la cerámica es infinita.

P: ¿Y la decoración?

R: Casi todas las piezas las esmaltamos, pero es un mundo muy amplio, hay muchas opciones. El esmalte es la que más se usa porque te impermeabiliza las piezas y son aptas por alimentación, por ejemplo.

P: En el momento de crear, ¿busca la belleza del objeto o su utilidad?

R: A mí me gusta que sea mediterráneo, yo me siento muy mediterránea. Busco que todas las piezas tengan armonía entre ellas y que me sienta yo representada. Me gusta buscar las cosas naturales, los colores neutros, los azules… del mar, del Montgó. Los esmaltes que formulo lps bautizo con nombres muy de aquí, como Marineta, Rotes.

P: Explíquenos eso de su obsesión por las cucharas de barro.

R: Es un tema complicado en cerámica por el esmaltado. El esmalte se funde como un caramelo y si toca el horno se queda pegado a él. No se suele trabajar mucho la cuchara por la complicación que tiene acabarla. Es un mundo superinteresante para hacer pruebas y cuando me sobra un poco de barro me gusta hacer cucharitas.

P: Me consta que ha hecho ya algunos encargos para hostelería.

R: Desde que abrí me han pasado cosas muy guais. Aparecí en la campaña del D*na, he hecho piezas para López (Can Seko), Les Freses, Magazinos, ahora estoy haciendo cosas para el Cuc de Miquel Ruiz. En Dénia hay movimiento y necesidad de cosas nuevas. Me piden también cosas personales, para casa, y ahora estoy trabajando también con una interiorista, Cristina Barona, para un hotel que está entre Dénia y Xàbia. Trabajar con gente joven y hacer proyectos nuevos está muy bien, te da mucha energía, ilusión.

P: Objetos de decoración, lámparas, cucharas… ¿Con la cerámica podemos hacer de todo?

R: Puedes hacer productos utilitarios, del día a día, y arte. Puedes hacer hasta allá a donde te llego la creatividad.

P: ¿A la gente le gusta ensuciarse las manos?

R: Les encanta. Empiezan con ilusión pero con respeto. Pero pronto se dan cuenta que es fácil conseguir una pieza que puedes utilizar. Te lo tienen que explicar bien, claro. Es una actividad que puede hacer todo el mundo.

P: Lo pones en el horno y se transforma. Magia.

R: Es como revelar una fotografía. El barro manda. Manda en los tiempos. Y lo tienes que hacer todo despacio, controlar el secado, cuando entra en el horno hay que esperar un día… Aquí entran las alumnas revolucionadas y se van tranquilas, van bajando revoluciones. Digo ellas porque la mayoría son mujeres. Trabajas mucho la creatividad y la paciencia. Si no puedes ir a yoga o a meditación, aquí puedes hacer una meditación activa, estás trabajando superconcentrada.

P: ¿Cualquier persona puede hacer cerámica?

R: Sí. Hay gente más cuidadosa, más perfeccionista, otra a la que le gustan las cosas más rústicas o tal vez más refinadas… Todas son piezas muy interesantes. Sale la personalidad de cada uno.

Muy personal

P: La pequeña de Cani y Vicente ‘el peluquero’. Familia de artistas.

R: Los tres hermanos somos también creativos. Somos artistas. Esto se hereda y se fomenta. Si estás rodeada de creatividad se contagia.

P: No es usted de tintas y bigudíes.

R: He estado un tiempo en la peluquería, pero mi futuro no estaba ahí. Estuvo muy bien mientras encontraba mi vocación.

P: ¡Qué grande su hermano Vicent! ¿No le ha dado a usted nunca para cantar?

R: ¡Noo! Hemos crecido con música y la música siempre ha estado presente, pero no me ha dado nunca por ahí.

P: Familia fallera. Usted fallera mayor infantil de su falla y de Dénia.

R: Todos falleros desde que nacimos. Yo ya no estoy tanto dentro de las fallas pero siempre he estado vinculada a Port Rotes.

P: La falla ‘del bot i la rialla’.

R: Sí. Ahora en el 50 aniversario queremos vestirnos toda la familia.

P: ¿Han cambiado mucho las fallas?

R: Para mí sí, la gente con la que yo estaba ha ido poco a poco desvinculándose y no tengo tanto mi ambiente. También porque ahora todo está más relacionado con la fiesta, la noche, la bebida, y más acotado a un tramo de edad. Antes era más una familia, risas, disfraces… Era diferente.

P: Su estudio (donde estamos haciendo la entrevista) emana mucha calma.

R: Normalmente los estudios de cerámica son espacios sucios, desastres. Yo he querido que fuera agradable, acogedor, he mantenido piezas originales, como las vigas de madera, he puesto colores cálidos… Quiero que quien entre se sienta rodeado de belleza. Me encantaría que en Dénia los establecimientos dieran más importancia a esas cosas, a la estética. Otros pueblos lo hacen. Igual que las fachadas. Tiene que dar gusto pasar por las calles, el Ayuntamiento también las tiene que cuidar más.

P: Si no hubiera sido ceramista, ¿dónde se ve?

R: Yo siempre me había imaginado de pintora.

P: Está a tiempo.

R: Se pueden fusionar pintura y cerámica. Puedes hacer un mural o una pintura en un plato.

P: ¿De qué pieza está más orgullosa?

R: Hice un plato con una gamba dibujada que me encanta, le tengo mucho aprecio y no voy a venderlo. También me gustan mucho las piezas grandes.

P: ¿Qué ha sido lo más extraño que le han encargado?

R: Una barriga de embarazada.

P: Díganos alguna pieza que no haría nunca.

R: Esa propuesta todavía no me ha llegado. A veces me preguntan cosas en un estilo muy clásico y a mí eso no me interesa. Prefiero dar el contacto de gente que lo hace.

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