Enric Balaguer, Ivan Carbonell y Toni Bellón, ganadores de los Premios Altea 2026

Altea volvió a convertirse este fin de semana en el epicentro de la literatura valenciana contemporánea con la celebración de la décima edición de los Premios Altea de Literatura e Investigación. La gala, celebrada en el Espai Mirador del Palau Altea Centre d’Arts, reunió a más de 200 representantes del mundo cultural, institucional y literario en una velada que combinó literatura y música en directo.

Esta edición ha registrado una participación histórica, con un total de 133 obras presentadas. El Premio Francesc Martínez i Martínez de Ensayo e Investigación, dotado con 3.000 euros, fue para Toni Bellón Climent por la obra La capital artística del Mediterráneo. La Altea de los pintores y artistas (1960-1985), un trabajo que recupera el ambiente cultural y bohemio del municipio en aquellas décadas.

El Premio Altea de Literatura Infantil y Juvenil, con una dotación de 4.000 euros, recayó en Ivan Carbonell Iglesias por L’esguard del basilisc, una obra que bebe de la tradición oral valenciana y del imaginario fantástico. Por su parte, el Premio Carmelina Sánchez-Cutillas de Novela y Prosa Creativa, dotado con 5.000 euros, fue para Enric Balaguer Pascual por Tot allò que fa viure, una reflexión literaria que combina el ámbito íntimo con la mirada sobre el presente.

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Durante la gala también se reconoció la trayectoria de Joan Borja, uno de los impulsores de los premios, con un homenaje por su dedicación a lo largo de estos diez años. La concejala de Cultura, Pepa Victoria Pérez, agradeció la implicación de autores, jurado y entidades colaboradoras, mientras que el alcalde de Altea, Diego Zaragozí, destacó la importancia de un certamen que “da proyección a las letras valencianas”.

Uno de los momentos más destacados de la noche fue la presentación en directo del disco Blau de mar de la Orquestra Blava, creado con motivo del décimo aniversario de los premios, reforzando el vínculo entre música y literatura que define el evento.

Además, se concedió el Premio Estela de Honor, a título póstumo, al sacerdote y teólogo Francesc Martínez Ripoll, en reconocimiento a su legado cultural. La ceremonia también recordó al artista Pepe Azorín, autor de uno de los trofeos del certamen, con una exposición instalada en el espacio de la gala.

Con esta décima edición, los Premios Altea consolidan su papel como referente cultural en la Comunitat Valenciana, gracias a la colaboración entre instituciones públicas y entidades culturales.

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