El aceite: nuevas herramientas, nuevas palabras, nuevo paisaje y un mensaje de optimismo

Roser Cabrera presenta la reedición ampliada de su estudio sobre el olivo 

Afirma Francesc-Xavier Llorca, doctor en filología catalana, que su narrativa es como el zumo de oliva blanqueta, una de las variedades autóctonas más reconocidas y apreciadas. Roser Cabrera es una apasionada de la lengua, de la cultura y del territorio. A lo largo de una dilatada trayectoria, ha investigado y ha rescatado palabras ligadas a oficios de la tierra y del mar con la voluntad de preservar formas de vida y palabras en peligro de desaparición. Del bancal al setrill. Estudi etnolingüístic de l’olivera i l’oli es una muestra.
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El trabajo amplía y actualiza una publicación anterior, del año 1986, para dar a conocer los cambios que se han producido en los últimos 40 años en cuanto a las herramientas de trabajo, el paisaje y todo lo que rodea la cultura del aceite y el olivo. También las palabras, claro está. “Nuevas palabras para un nuevo mundo de elaboración del aceite”, indicaba en la presentación del libro, que ha sido editado por el ETNO, Museo Valenciano de Etnología. Si antes el ‘matxo’, el ‘troompellot’, el ‘esportí ‘y la ‘gronsa’ eran vocablos asociados a la almazara, ahora lo son la centrifugación, el decantador o el ácido oleico.

Roser Cabrera incluye en el libro material gráfico junto con objetos, acciones y expresiones nuevas y también en riesgo de desaparición. Ha sido fundamental la aportación de sus ‘informadores’, como ella los denomina, que le han abierto los ojos a un mundo nuevo del aceite y el olivo. Si antes los transmisores de ese saber hacer eran personas mayores, ahora son también jóvenes que se sientrn orgullosos de su trabajo. “Un lujo”, decía *Xaro -el nombre con que muchos la conocemos- el miércoles en la Biblioteca Juan Chabás de Dénia. 

Los cambios en 40 años afectan también a la almazara. Nada que ver las luminosas y las asépticas almazaras de ahora -que como ella dice se asemejan a los laboratorios-, con las de antes, oscuras, de olores intensos y con objetos de esparto, hierro, lata y madera colgados. El acero inoxidable y los paneles de control dibujan un interior diferente. 

También el paisaje exterior ha cambiado. Los campos, los bancales y las montañas escalonadas han sufrido un proceso de transformación, con tierras que han sido con demasiada frecuencia colonizadas por el cemento y las urbanizaciones. Otras, abandonadas. 

Ahora bien, el movimiento transformador continúa. El olivo es un árbol resistente que ha conseguido sobrevivir a épocas de sequía y que se ha erigido en alternativa a otros cultivos, como el del almendro, afectado por la xylella.

Cada vez hay un interés mayor, especialmente entre los jóvenes, para defender el patrimonio agrícola y recuperar los terrenos abandonados. Sin renunciar a los viejos consejos de los antepasados, los labradores introducen nuevos conceptos y nueva tecnología que dibujan un nuevo campo. Procesos mecanizados, hileras más separadas, troncos de diferentes tamaños con ejemplares más jóvenes, agricultura ecológica, terrenos montañosos recuperados, el riego por goteo en otros casos… 

La autora del libro hace mención también a un amplio movimiento social y cultural alrededor del olivo que se ve reflejado en el nacimiento de asociaciones e iniciativas que impulsan el oleoturismo, rutas de olivos milenarios, catas de aceite, ferias y otras actividades relacionadas con aspectos nutricionales o saludables del aceite, con la estética y los beneficios para la piel o la artesanía. Por lo tanto, señala Cabrera, parece que el futuro del aceite y el olivo no es tan pesimista como se pensaba hace unos años.

Investigadora incansable

De Xaro Cabrera, investigadora incansable, destacó Francesc-Xavier Llorca su capacidad de trabajo y su sensibilidad para tratar el tema de su último libro, para recoger la información y transmitirla a los lectores. Del bancal al setrill. Estudi etnolingüístic de l’olivera i l’oli es, según el profesor de la Universidad de Alicante, “una excelente monografía de escritura clara, amena y detallista”.

Llorca, que es autor también de varios libros sobre léxico, toponimia y cultura popular, ha remarcado la importante aportación de la obra de Roser Cabrera al patrimonio etnolingüístico del País Valenciano y la manera “completa y única” con que ha estudiado en particular el olivo y el aceite. Un mundo “esplendorosamente tradicional”, añadía, “pero muchas veces invisibilizado por la mirada urbanita”.

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