Cómo recuperarse de los excesos en la mesa

Tras el prolongado paréntesis festivo de Navidad y Reyes, caracterizado por banquetes copiosos y dulces, es común que el organismo demande un reajuste. La clave para la «operación retorno» a la alimentación habitual no reside en soluciones drásticas o ayunos, sino en una transición consciente hacia hábitos más saludables, permitiendo que los sistemas de desintoxicación naturales del cuerpo (hígado y riñones) operen de manera eficiente.

La hidratación se convierte en el pilar fundamental de esta etapa de recuperación. Es crucial sustituir el consumo de bebidas azucaradas, refrescos y, especialmente, alcohol por agua. La ingesta suficiente de líquidos mejora significativamente los procesos digestivos y facilita la eliminación de toxinas acumuladas. Complementariamente, se recomienda incorporar infusiones como el té verde, valorado por su acción antioxidante, o caldos ligeros de verdura que resultan ideales para iniciar las comidas principales.

Un aumento sustancial en el consumo de fibra, vitaminas y antioxidantes es imprescindible. Esto se traduce en priorizar las frutas y verduras frescas, procurando alcanzar al menos cinco raciones diarias. Se aconseja dar protagonismo a las verduras en las comidas y cenas, eligiendo preparaciones sencillas como el vapor o el horno. Vegetales como el brócoli, las alcachofas o los espárragos son particularmente beneficiosos por sus propiedades depurativas. Es importante también reintroducir los cereales integrales y las legumbres para asegurar una ingesta equilibrada de carbohidratos complejos.

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Para aligerar la carga calórica y grasa, se deben seleccionar métodos de cocción más simples, como la plancha o el vapor, y reducir drásticamente el uso de salsas grasas, fritos y rebozados. En cuanto a las proteínas, se sugiere moderar las carnes rojas y los embutidos, optando por fuentes más magras. El pescado, tanto blanco como azul, y las carnes de ave (pollo, pavo) deben ser los protagonistas en la mesa. La gestión de los antojos dulces se simplifica eliminando de casa los restos de la repostería navideña y optando por la fruta fresca o frutos secos naturales.

El retorno a la rutina pasa por establecer de nuevo el orden en las comidas. Se debe evitar saltarse las tomas para mantener el metabolismo activo y controlar el apetito, realizando las habituales cuatro o cinco comidas diarias. Asimismo, es vital recuperar el control sobre las porciones. Una vez establecida la pauta dietética, la actividad física diaria, como caminar, es un complemento necesario que contribuye a la quema calórica, mejora la circulación y ejerce un efecto positivo en el bienestar general.

La geografía de la Marina Alta, en la Comunitat Valenciana, ofrece un contexto ideal para esta transición dietética, pues su gastronomía se basa en la Dieta Mediterránea. La proximidad del mar garantiza pescado fresco de lonjas como Dénia o Xàbia, una fuente excelente de proteínas y Omega-3, perfecto para preparaciones al horno o a la parrilla. La rica huerta local proporciona verduras de temporada de alta calidad, que pueden integrar ensaladas frescas o platos de cuchara ligeros. Aprovechar estos productos autóctonos, garantizando su frescura y baja manipulación, facilita un retorno sabroso y coherente a la alimentación saludable tras los excesos festivos.

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