El director, vinculado a la Marina Alta desde hace una década, ha construido un relato íntimo que explora la figura de su abuelo, un médico rural venerado como un mito en el sur de Italia.
El cine español ha vuelto a rendir homenaje a la sensibilidad del género documental con un proyecto que nace en las costas valencianas. Carlo D’Ursi, cineasta de origen italiano y vecino de Dénia desde hace diez años, se ha alzado con el Premio Goya 2026 al Mejor Cortometraje Documental por su obra ‘El Santo’. La película, producida por Potenza Producciones, Jaibo Films y Montgó Films, es un homenaje explícito a su familia, a su marido y a sus dos hijos, Emma y Enzo. Pero también es un tributo al pueblo de Dénia, punto de partida de este viaje cinematográfico de recuerdos y reflexiones.
D’Ursi recibió emocionado el Goya durante la gala celebrada el sábado por la noche en Barcelona. Según ha expresado en sus redes sociales, «he aprendido que los milagros existen. No tienen nada de sobrenatural: están en las personas. En la capacidad de ayudarnos, de cuidarnos, de hacer comunidad, de sostenernos cuando hace falta. No somos solo esa parte ruidosa y agresiva que aparece en las noticias. También somos lo otro: generosidad, compromiso, trabajo compartido. Gracias a eso hemos llegado hasta aquí, superando crisis, una y otra vez». También ha afirmado que «este Goya 2026 al Mejor Cortometraje Documental es, para mí, la prueba de ello. El gran milagro ha sido estar rodeado de personas milagrosas: familia, compañeros de Potenza Producciones y Jaibo films, el equipo técnico, la Comunidad de Madrid, el Institut Valencià de Cultura y todos los que habéis empujado en esta campaña tan larga».
Para el director, la importancia de la familia y el amor son los motores fundamentales para trascender en el tiempo, llegando a afirmar que el amor es la única manera de ser eternos.
‘El Santo’ se adentra en la vida de Don Carlo Fortunato, abuelo del director y médico rural en Senise que falleció a los 45 años. En un contexto de pobreza, Fortunato logró hitos médicos como la reducción de la mortalidad infantil mediante la higiene y la salud obstétrica. D’Ursi explica que su abuelo era un humanista que respetaba el cuerpo de las mujeres en el parto, algo excepcional para la época que la comunidad local interpretó como una intervención divina.
En la obra, las entrevistas a la familia y a los vecinos de Senise se mezclan con imágenes de archivo y escenas cuasi oníricas que retratan el retorno al hogar. Además, el espectador puede ver momentos del proceso de trabajo del propio D’Ursi y su equipo. El cineasta justifica esta decisión asegurando que no le interesa fingir neutralidad, ya que la película nace de una implicación emocional real. Mostrar el proceso es, para él, una forma de honestidad narrativa: reconocer que no observa algo ajeno, sino algo que le atraviesa como nieto, como padre y como cineasta.

D’Ursi defiende el uso del cortometraje para esta historia frente a la posibilidad de un largometraje, argumentando que este formato permite el susurro y no necesita explicarlo todo. Según el director, la historia pedía delicadeza y no expansión, permitiendo que fuera más intuitiva y abierta.
Esta estructura se traslada también a los momentos oníricos de la cinta. D’Ursi sostiene que la memoria no es lineal y que recordar no consiste en ordenar datos, sino en sentir de forma fragmentada y emocional. Esa visión, a veces confusa pero muy verdadera, es la que ha conquistado a los académicos en esta edición de los premios.
Carlo D’Ursi nació en Bari (Italia), pero fue al regresar al pueblo de su abuelo, Senise, cuando la historia vio la luz. Según ha explicado, «un hombre del pueblo me miró a los ojos y me dijo que a través de mis ojos veía los ojos de El Santo».
El triunfo de ‘El Santo’, que cuenta con la música de la valenciana Isabel Latorre y el montaje de Miguel Garví, ha sido recibido como un hito para la industria audiovisual de la Comunitat Valenciana.








