Desencanto en la comisión de Campaments al comprobar que la falla entregada por el artista Manu Pons no guarda alguna con el diseño prometido. Según ha explicado la presidenta, Soraya Moreno, «no podemos ni llamarlo monumento; son cuatro piezas sin terminar, pintadas con spray y con agujeros».
La voz de alarma saltó con la llegada de las primeras piezas al emplazamiento. Soraya Moreno señala que las figuras presentan deficiencias técnicas graves: superficies sin lijar, agujeros visibles y un uso excesivo de pintura en spray en lugar de los acabados profesionales y la paleta vibrante que lucía el boceto inicial.
«Es, posiblemente, la falla de menor calidad en nuestras tres décadas de historia. Incluso cuando los propios falleros hemos montado el monumento, el resultado ha sido más digno», lamenta la presidenta.
Por su parte, la fallera mayor, Amanda Giménez, ha puntualizado que la comisión había realizado un esfuerzo económico adicional para garantizar un monumento a la altura de las expectativas. Desde la directiva sienten que se ha jugado con su ilusión y sus recursos, y subrayan que, aunque el presupuesto sea modesto, el compromiso profesional del artista debe cumplirse.
En medio de la polémica, el consuelo para Campaments llega de la mano de Jorge Gil, responsable de la falla infantil «Tempus fugit». En este caso, la comisión sí se muestra satisfecha con un trabajo que califican de «precioso» y que cumple con los estándares esperados.
Los miembros de la Falla Campaments se reunirán tras la plantà para evaluar la situación y decidir si emprenden acciones legales contra el artista. Por ahora, el objetivo es claro: no permitir que este revés empañe la fiesta. La presidenta ha asegurado que, a pesar del mal sabor de boca, la comisión «vivirá las fallas a tope».

FOTOS CARLOS CUENCA-@CLICK CARLITOS








