Los talleres y actividades que organiza el Ayuntamiento de Dénia en los centros escolares para promover una alimentación saludable, dar a conocer los productos de nuestro territorio y acercar la gastronomía de Dénia y la Marina Alta al alumnado se enmarcan en los principios de Dénia Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO. El Taller de Cocas y los programes ‘Sucs a l’escola’ y ‘Hort Escolar’, gestionados por las concejalías de Educación y de Medio Ambiente, son expresión de un compromiso con la cultura agroalimentaria de la comarca que entra dentro de los postulados del proyecto Bancalet, la marca que agrupa a todos los actores de esa cultura agroalimentaria de la Marina Alta.
Bancalet es la red que hemos creado desde Dénia Ciudad Creativa de la Gastronomía para unirnos y alimentarnos a través de las 5C: conocer, conservar, colaborar, conectar y comprometernos. Una red en la cual están invitados a participar también los centros escolares.
Del agujero en medio
Recuperar y dar a conocer un producto, las cocas, típico de la Marina Alta es el objetivo de uno de los talleres organizados por la Concejalía de Educación desde hace ya algunos años en los centros escolares. Dora Perelló, de La Coqueria, enseña los niños y niñas de los colegios de Dénia a hacer cocas del agujero o fritas. Cada cual se hace la suya. Ella las fríe y las llena y, después, los participantes se las comen. Pero antes, les explica que las cocas son una elaboración tradicional de nuestra comarca, que siempre se han hecho en las casas y que no las tenemos que dejar perder.
El Taller de Cocas se hace en tercero de Primaria. Cada uno de los participantes recibe un delantal y un sombrero de cocinero. Con la masa -que se ha amasado la noche previa-, se hacen unas bolitas que se reparten entre el alumnado. Se explica que pueden ser dulces o saladas y que se pueden combinar, por ejemplo, con tomacat, gamba con acelga, cebeta y guisantes o tomaqueta y huevo.
En el taller, pueden elegir entre una combinación dulce y una salada. Dora Perelló explica cuáles son los ingredientes de la masa y como amasarla y acaba invitando los participantes a hacerlas en casa y sorprender los demés miembros de la familia.
Cosecha de habas
Es tiempo de cosechar las primeras habas y, mientras, al huerto escolar vemos crecer la lechuga, la remolacha, los guisantes, el apio, la cebolleta y los rábanos. Los ha plantado el alumnado guiado por Toni Walthon, el encargado de la gestión de los huertos escolares de Dénia. Él enseña a sembrar, plantar, regar, echar la basura y limpiar la hortet porque no lo invadan los caracoles. Nada de herbicidas ni químicos; mejor remedios ecológicos y humus de ombligo producido en una vermicompostera que va rodando de un centro al otro. Cada uno tiene también una compostera fija y en algún caso se cuenta con la colaboración del yayo de algún alumno que no solo colabora en el mantenimiento del huerto, sino que aporta también su experiencia.
Toni Walthon explica que a los pequeños los gusta participar en la actividad, ensuciarse las manos y regar el huerto. “A veces, incluso se pelean para ayudar”, indica. Una de las cosas que más los entusiasma es probar allí mismo, en medio del huerto, el producto que cosechan -“los encanta”-. Y también, sacar las patatas o ver las raíces. Es algo así, dice, como una “búsqueda del tesoro”.
El programa de los Huertos Escolares se gestiona a través de la Concejalía de Medio Ambiente y conecta el alumnado con el producto de proximidad y de temporada, el territorio y la dieta Mediterráneo. A veces, los centros trabajan recetas elaboradas con los productos que se cosechan al hortet, una actividad que sirve para aproximar el alumnado a la cultura agroalimentaria y al recetario de la Marina Alta, haciendo a la vez un trabajo de recuperación, difusión y aprendizaje.
Walthon invita los participantes en la actividad a poner una fulleta de lechuga dentro del bocadillo para familiarizarse con su sabor y, en ocasiones, organiza talleres para pintar con la remolacha. Estas últimas semanas los esfuerzos se han centrado pero al plantar los tomates.
3.000 kg de naranjas en el año
‘Zucs a l’escola’ es un programa veterano. Se puso en marcha antes de la pandemia y continúa gestionándose a través de la Concejalía de Medio Ambiente. Dos máquinas exprimidores recorren los colegios de Dénia, La Xara y Jesús Pobre durante la temporada de la naranja para ofrecer a los escolares la posibilidad que aprecian el gusto del zumo natural -diferenciándolo del industrial- y, incluso, puedan distinguir como varía el sabor según la variedad de la naranja. La campaña, como la temporada, acaba ahora en Pascua con las salustianes, muy buenas para hacer zumo.
Todas las naranjas utilizadas son ecológicas y de kilómetro 0. A lo largo del año, Diana Femenia suministra en los centros escolares unos 3.000 kg. de naranjas provenientes de su huerto de Ondara, a razón de entre 120 y 200 kg. por escuela.
Comenta Femenia que a algunos niños, puestos a consumir zumos industriales, se cuesta acostumbrar el paladar al zumo natural y, según la variedad de la naranja, la primera vez lo encuentran agrio.
Las máquinas van cambiando de centro cada semana, de forma que una misma semana están en dos colegios a la vez. Cada uno se organiza de una manera diferente para hacer los zumos y repartirlos. Algunos lo hacen con la colaboración de los maestros, los conserjes o de la Asociación de Familias del Alumnado (AFA), bien en la hora del almuerzo, de la merienda o en el momento del día que estiman más adecuado. También en el Centro Ocupacional de La Xara, el Centro de Menores de Las Eructas o el colegio Raquel Payà, que fue pionero al incorporar el programa.















