Un paseo reivindicativo por la umbría de Benidoleig con el paisajismo como telón de fondo

La «caminada pel Seguili» pone en valor el mundo rural de antaño y la botánica como reclamos turísticos sostenibles de futuro.

Una madrugada para caminar, un almuerzo reparador y unas vistas espectaculares son las actividades que los responsables del Ayuntamiento de Benidoleig han institucionalizado para, una vez al año, rememorar y poner en valor el paisajismo y la botánica que caracterizaban la vida rural de otros tiempos.

LA EXUBERÁNCIA DEL BOSQUE MEDITERRÁNEO

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La sencillez de la propuesta, canalizada en la Caminata por el Seguili, tiene como marco el bosque mediterráneo que se manifiesta en todo su esplendor en la umbría por donde quedó habilitado el sendero PR-CV 445, homologado desde 2016 por la entonces Conselleria de Medio Ambiente, y que está flanqueado a lo largo de sus 11,6 kilómetros de recorrido por arbustos tan representativos como los coscojos, la aliaga, el madroño, el romero o el tomillo, así como por árboles tan típicos como la encina, el pino, el olivo, la higuera o el algarrobo.

Todo ese, digamos, “atrezzo” supone la mejor muestra para hacer una reflexión sobre la trascendencia del legado antropológico y medioambiental heredado de generación en generación, basado en el aprovechamiento de los recursos más elementales a la hora de garantizar la supervivencia. Reflexión que los participantes en esta novena edición, procedentes de toda la comarca, han visto ilustrada a lo largo de las cuatro horas de trayecto circular que han completado mediante los paneles explicativos de parajes tan representativos como la Fonteta del Marquès, la senda de les Voltes, el barranco de la Buscana, Ca’l Durà, el pinar del Raspa, el horno de cal del Badall del Gat o el Clot de l’Arena; hasta regresar al casco urbano y completar el recorrido con la entrada por la antigua calle del Pou, el barrio de la Comuna, la Penya —donde los vestigios de una antigua torre de vigilancia justifican que la parte más alta se haya conocido históricamente como “el Castell”—, la antigua Casa Señoria, la iglesia parroquial o la Costereta, también con la correspondiente información gráfica.

NUEVO IMPULSO DE CARA LA DÉCIMA EDICIÓN

Desde el consistorio de Benidoleig se ha aprovechado la ocasión para reivindicar la necesidad de conservar el patrimonio y las costumbres de las personas que, en un pasado reciente, poblaron este territorio para sobrevivir.


Un patrimonio del que todavía perviven como muestra los abrevaderos que, en las inmediaciones del casco urbano, tenían el Pou de les Mules, la Sènia o el Pou de la Mata, por no hablar de la Fonteta del Marqués, que tuvieron una importancia vital para el abastecimiento de agua tanto para las personas como para el ganado, ya que el suministro de agua corriente al municipio no llegó hasta 1960.

En esa dinámica, han apostado por darle un nuevo impulso para incentivar la participación de cara a la décima edición con alguna actividad complementaria, como apuesta para complementar las visitas a la Cova de les Calaveres con este reclamo de turismo rural, con el objetivo de que las familias se animen a pasar una jornada en el municipio, con el potencial factor de dinamización que ello representa.

Además, el concejal de Turismo y Medio Ambiente, Lucas Alberola, ha querido agradecer expresamente el apoyo del cuerpo local de Protección Civil en materia de seguridad para los participantes y a la Comisión de Fiestas 2026 por hacerse cargo del almuerzo.

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