Cientos de visitantes a la ermita hacen dar las tres vueltas a la ermita a sus respectivas mascotas, como marca la tradición.
La fiesta de Sant Antoni en Pego no ha podido tener como preámbulo la bajada del pino desde la montaña al Pla de la Font para la hoguera organizada por los integrantes del Club Esportiu Els Carreters, como entidad organizadora de una celebración del patrón de los animales de carga y de las labores del campo.
La mejora del tiempo del domingo ha hecho posible la tradicional romería de los carruajes, que ha arrancado en el Pla de la Font para recorrer las calles de la villa y dirigirse hacia la ermita que da nombre al santo que representa la protección de los animales, con el cerdito a sus pies. En este punto, que da nombre a la partida de Sant Antoni, ha quedado dispuesto el porrat de rigor, que ha sido visitado por cientos de personas antes y después de la misa y la posterior bendición de mascotas, que la costumbre pegolina asocia a dar tres vueltas al edificio que ocupa la antigua alquería de Benisuleima como remedio preventivo para los dolores de estómago de los animales, antes de recibir los tradicionales buñuelos del colectivo organizador.

No obstante, algunos de los participantes han querido matizar que la protección de la venerada imagen solo abarca a los animales domésticos y no a los jabalíes que, por muchas vueltas que den a la ermita, se han convertido en una plaga a erradicar debido al arrasamiento de bancales y cultivos y a la amenaza que suponen para la seguridad del tráfico rodado.







