PACMA ha decidido elevar el tono de su ofensiva contra las tradiciones locales de la Comunidad Valenciana tras salir con las manos vacías de una reunión en el Ayuntamiento de Dénia. El lobby animalista ha lanzado un órdago directo a la línea de flotación de la economía local al amenazar con iniciar una campaña de desprestigio dirigida específicamente a los turistas para atacar los emblemáticos Bous a la Mar.
El presidente nacional de la formación, Javier Luna, se desplazó hasta el Ayuntamiento para reiterar su petición de que se suprima inmediatamente el festejo al alcalde, Vicent Grimalt, y al vicealcalde, Rafa Carrió. Sin embargo, se encontró con un gobierno municipal que ha optado por respetar el arraigo cultural y la identidad de Dénia frente a las exigencias de un partido minoritario. Ante esta negativa, PACMA no ha tardado en arremeter contra los representantes democráticos de la ciudad acusándolos de falta de valentía y sugiriendo que actúan por mero temor electoral, ignorando el apoyo masivo que estos eventos reciben por parte de los vecinos.
Lejos de aceptar el consenso institucional, la formación política ha optado por una estrategia de confrontación calificando a Dénia como el epicentro de la crueldad. Con esta etiqueta pretenden estigmatizar a una ciudad que vive por y para sus costumbres. Su hoja de ruta para los próximos años incluye un boicot informativo para dañar la reputación turística del municipio y una presión mediática constante para forzar una prohibición que no han logrado mediante el diálogo.
Como es habitual en sus campañas, el partido de Javier Luna utiliza un lenguaje cargado de emotividad y términos alarmistas para intentar equiparar los festejos taurinos con situaciones de maltrato deliberado. Pese a que el consistorio mantiene protocolos de seguridad, PACMA insiste en pintar un escenario de tragedia para justificar su injerencia en la gestión pública. Con la amenaza de esta campaña internacional, el grupo animalista deja claro que su objetivo es ejercer un chantaje político que podría perjudicar seriamente la imagen y los ingresos de Dénia en el exterior.






