España continúa dependiendo en gran medida de la energía exterior, importando el 68,4% del consumo total en 2024, según el informe “España ante el reto de la independencia energética” elaborado por Foro Regulación Inteligente. A pesar de que las energías renovables ya cubren más del 55% de la electricidad generada, el país sigue expuesto a variaciones de precio en el petróleo y el gas, que representan el 97% de las importaciones.
El informe señala que la transición hacia energías limpias requiere más que parques solares y eólicos. España solo puede intercambiar electricidad con otros países en un 3% de la potencia instalada, lejos del objetivo europeo del 15% para 2030, limitando exportaciones e importaciones según la demanda. Además, la capacidad de almacenamiento eléctrica es insuficiente, con 7,6 GW frente a los 22,5 GW necesarios, provocando pérdidas de energía renovable en momentos de alta producción.
El estudio prevé que la demanda eléctrica aumentará entre un 33% y 54% hasta 2030, impulsada por el transporte eléctrico, climatización y centros de datos. Para garantizar energía suficiente y precios competitivos, propone reforzar redes, almacenamiento, conexiones internacionales y acelerar la tramitación administrativa de proyectos energéticos, ya que la lentitud actual frena inversiones privadas de miles de millones de euros.
En la Comunitat Valenciana, proyectos de almacenamiento en Vall d’Uixó (Castellón) muestran que incluso inversiones avanzadas se retrasan por procesos administrativos pendientes, evidenciando la necesidad de agilizar la tramitación para lograr una transición energética sostenible.





